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Una sola raza

La comunidad científica ha desterrado en las últimas décadas la existencia de razas dentro de la especie Homo sapiens. Las diferencias externas causadas por los genes no solo han resultado ser insignificantes, sino que, en la práctica, son inútiles para valorar lo más esencialmente humano que es nuestra conducta y nuestro pensamiento.

El desuso de la raza como categoría humana no responde a planteamientos políticamente correctos, ni a un intento de compensar moralmente a las víctimas de los estragos producidos por el racismo. El término etnia ha terminado por desplazar al de raza. Por etnia entendemos a todo grupo humano que comparte una identidad, historia y cultura particulares, al margen de sus características físicas y genéticas.

Después de los avances de las últimas décadas, se sabe que la distancia genética entre dos africanos separados por apenas cientos de kilómetros, que para las antiguas clasificaciones raciales serían considerados como de raza negra, puede ser mayor que entre un europeo y un asiático que consideramos pertenecientes a razas diferentes. Además, los grupos humanos se han mestizado hasta la saciedad, hallándose en un individuo rastros genéticos de innumerables poblaciones humanas lejanas en el tiempo y el espacio.

Recientes evidencias indican que hace alrededor de 300.000 años existieron en África Central individuos arcaicos de nuestra especie. En ese continente, H. sapiens ha permanecido cinco sextos de su existencia. Por tanto, la mayor parte de la variabilidad genética humana se concentra en África. El resto, los descendientes de aquellos individuos que se aventuraron fuera del contienen africano hace unos 60.000 años, aparecimos como adaptaciones superficiales al entorno local, modificando alrededor de un 0,01% de nuestros genes. La alimentación, la higiene y el cuidado de la salud hacen que las diferencias físicas y la esperanza de vida entre unos y otros grupos sea hoy todavía mayor.

Aunque resulte muy sencillo diferenciar a un recolector bosquimano semidesnudo de un trajeado bróker irlandés, las diferencias que más parecen separarlos tienen que ver con la cultura en la que han crecido y no con sus genes o su aspecto. Como podemos comprobar todos los días, niños adoptados de continentes lejanos se sociabilizan de idéntica manera a los naturales de esta tierra, al margen de sus genes, sin más problemas añadidos que los derivados del trato recibido por aquellos que no dejan de recordarles su pertenencia a una supuesta raza diferente.

Nuestra especie es muy dada a la categorización social, a asignar ciertas características a grupos humanos para albergar la ilusión de conocer a los individuos pertenecientes a esa categoría. Ese afán categorizador nos ha llevado a pensar que las diferencias externas nos separan más de lo que en realidad lo hacen, mientras que teorías basadas en la supremacía racial han tratado de justificar el abuso legal de unos grupos humanos por otros. Pero en última instancia, hoy, casi todos coincidiremos en que la decencia y la calidad moral carecen de correlato con el color de la piel.

Contra la categorización étnica o racial siempre existe la posibilidad de adscribirnos a una categoría superior, la que nos hace a todos ser miembros de la misma especie. Al fin y al cabo, todos tenemos parecidas aspiraciones y similares anhelos.

 

Reproducción del clásico experimento de Kenneth y Mammie Clark con niños y muñecas en los años treinta del siglo pasado, que ponía de manifiesto el prejuicio basado en la raza y la percepción de la supremacía de blancos sobre negros.

 

Carlos Laguna • Desarrollador de software y estudiante de psicología

Mindful Leadership: el poder de tu presencia

Parece que el mindfulness se ha puesto de moda, y en este caso más bien diría que se ha convertido en una necesidad. Los tiempos que vivimos son complejos y muy cambiantes y para eso se necesitan nuevas habilidades y competencias, y una de ellas, es el mindfulness. Todos podemos ser líderes de nuestras vidas. Cuando hablamos de líder, nos referimos a toda persona que quiera desarrollar y alcanzar su maestría personal. ¿Y para qué? Es fácil, comprobar que hay más satisfacción cuando eres el capitán del barco de tu vida, en lugar de viajar en un barco que constantemente va a la deriva, sin rumbo claro.

Cuando hablamos de mindful Leadership hablamos de presencia, la habilidad de saber estar en el aquí y en el ahora, de ser consciente de lo que está pasando, de ser capaz de observar sin juicio y tomar las decisiones más adecuadas para ese momento. En la presencia podemos destacar dos componentes principales: “mindset” o la mentalidad y la fisiología, o lenguaje corporal. La mentalidad la componen nuestros pensamientos y sentimientos, y éstos están condicionados por las creencias que subyacen y que los sustentan. La fisiología comprende desde nuestra postura, el movimiento de nuestras manos, de nuestros pies, hasta las expresiones de la cara.

Según ciertos estudios parece que ambos se influyen mutuamente, según son nuestros pensamientos así adoptamos una postura corporal de acuerdo a ellos, pero también ciertas posturas nos predisponen a crear cierto tipo de pensamientos. Un mindful líder, es el que se observa, está atento y se conoce. Conoce la importancia de sus pensamientos, y encuentra espacios cada día para entrenar su mente. ¿Qué quiere decir esto?  En primer lugar ser capaz de parar, desconectar de la actividad cotidiana, y conectar con otra realidad más profunda y silenciosa.

Puedes ponerle diferentes nombres, meditación, mindfulness, reflexión, la práctica consiste en saber dirigir tu atención hacia tu mundo interior, pensamientos, sentimientos y sensaciones para aprender de ellos y observar su impacto en tu vida. De forma que conscientemente puedas decidir si quieres utilizarlos o es mejor utilizar otros alternativos. El mindful líder utiliza su mente para su propósito, tiene foco, intención y sabe educar a su mente para que no se convierta en un generador de distracciones, sino en un creador de posibilidades. Sabe que como todo entrenamiento se necesita de constancia diaria, paciencia y determinación para alcanzar resultados. Por eso incorpora esa práctica de atención plena, de enfoque interior en su día a día como algo esencial para lidiar con los retos diarios.

Por otro lado también gracias a su actitud de toma de conciencia aprende a observar su fisiología, y a utilizarla de forma consciente dándole la forma más necesaria para la situación que se le presenta. El mindful líder sabe que su presencia influye, que su presencia es el primer impacto que van a recibir las personas con las que tiene que tratar.

 

¿Cómo se traduce esto en la práctica?

Por ejemplo antes de una reunión o conversación difícil:

  • Prepara tu mente: visualiza el escenario que vas a afrontar y cuál es el resultado que esperas lograr. Crea los pensamientos adecuados para ese escenario. No lo visualices como un peligro, sino como una situación que te va a ayudar a crecer, a aprender, a mejorar como persona y profesional.
  • Míralo como una oportunidad que te da la vida para seguir avanzando en tu camino hacia la maestría personal.
  • Pon una intención, eso es, como darle un color a tu actitud, “ quiero expresar entusiasmo y pasión por lo que voy a relatar”, “Voy a crear conexión entre los participantes”. La intención da una dirección a tu actitud.
  • Acompáñalo con tu fisiología: Piensa en tu postura, no dejes que tu espalda se encoja, mira hacia el frente, mantén una media sonrisa, no te cierres en tu postura.
  • No te olvide de tu voz, deja que sea un poco más profunda,  dale una cierta modulación, y cambia de velocidad. Evita hablar en un mono tono, eso aburre a los pocos minutos.

Y después de esto, olvídalo todo y sé tu versión más autentica, natural y espontánea. Como dicen algunos expertos en estos temas, “siéntete un poco ridículo” verás que tiene más impacto que el síndrome de “aparentar ser perfecto”. La maestría se alcanza con la práctica, y más práctica y más práctica. Siéntete afortunado si tienes muchas oportunidades para practicar, y si no, búscalas!

No sirve de nada ir a cursos, leer libros, hablar del tema sino hay práctica real. Recuerda tu presencia puede resolver muchas situaciones sin necesidad de gastar tanta energía hablando y discutiendo. Pruébalo, y me envías tus experiencias… ¡Que sigas aprendiendo!

Enrique Simó • Mindfulness y Coaching

Su satisfacción me importa un carajo

Ana y Álvaro salen de casa. Les ha costado levantarse. El viento arrecia. Se dirigen al trabajo. Hay mucho tráfico. Será como otra jornada cualquiera… Pufff

Carmen y Carlos salen de casa. Se han levantado con energía. El viento arrecia. Se dirigen al trabajo. Hay mucho tráfico. Será otra jornada diferente a la anterior… Vamossss.

¿A cuál de estas personas prefieres como miembro de tu equipo? Conozco la respuesta, pero… La realidad es la que es. En España, 7 de cada 10 personas se levantan sin ganas porque dicen sentirse insatisfechas con su trabajo.

Por tanto, tienes dos opciones: mirar hacia otro lado argumentando que la satisfacción de la gente que trabaja contigo te importa un carajo o, por el contrario, actuar.

Si eliges mirar hacia otro lado te voy a pedir dos pequeños favores a cambio: el primero que en unos meses, en uno o dos años, me escribas con la siguiente información: En cuánto han mejorado tus resultados (los tuyos), con cuánto talento cuentas en tu equipo, cuál es el grado de satisfacción y de compromiso de tus colaboradores,…

El segundo, que antes de que te decidas podamos conversar sobre ello. Te pediré que me dejes mostrarte algunos datos sobre tu empresa, sobre tus equipos. Grandes cifras, sin muchos detalles

  • El 69% de las personas de tu equipo dicen no sentirse motivadas en su trabajo
  • El 41% de tu equipo se muestra insatisfecho con el equilibrio de la vida profesional y personal
  • El 37% de tus colaboradores se siente muy estresado en su trabajo
  • El 25% argumenta que su falta de motivación viene provocada por factores de  remuneración.
  • El 19% esgrime como causa, la no retribución/reconocimiento de sus logro.

 

Tú que eres una persona que sabe argumentar muy bien me dirás que eso tiene poca importancia, que según los estudios un 60% de los trabajadores en España no piensa en abandonar su empresa, que la situación tampoco es tan grave, que a poco que se les dé.

Te haré dos preguntas, ¿te puedes permitir el hecho de perder a un 40% de las personas de tu equipo? Por otra parte, el hecho de que el 60% no digan que no quieren marcharse de la empresa, ¿significa que están comprometidos con tus objetivos?

Me dirás que eso se soluciona con un incentivo por cumplimiento de objetivos. Que así conseguirás que se comprometan.

Te preguntaré si los salarios de tus colaboradores  están en función de sus responsabilidades.

Me responderás que pagas adecuadamente a tu equipo. Que ganan lo suficiente. Que están comprometidos con los objetivos y que pagas unos variables a final de año.

No lo pondré en duda, pero te daré otro dato: El 44% de las personas que trabajan contigo basan su compromiso en el temor a perder su trabajo. Te invitaré a que pruebes a escuchar a otras personas a expertos en la materia. Puede que te diga algunos nombres como Daniel Pink o Simon Sinek. Te diré que no siempre el incentivo funciona, que existen otras vías.

Argumentarás que todos estos son gurús que aportan cosas que luego no se pueden implantar. Que están muy lejos de la realidad.

Te diré que si analizaras los datos te darías cuenta de que con tu experiencia y tus conocimientos, esta labor no es tan complicada. Que tienes que trabajar en mejorar el clima laboral porque el 41% de las personas que trabajan contigo es lo que más valoran, que dejes que tu equipo aporte ideas porque un 28% lo consideran importante para estar satisfechos en su trabajo. Que en parte tienes razón porque un 16% de las personas de tu equipo valoran que se les reconozcan los logros, pero también otras cosas, como un trabajo desafiante, un líder motivador o posibilidades de crecer.

Me mirarás pensativo

Y aprovecharé tu silencio para pedirte que te respondas a esta pregunta: ¿Qué tipo de personas quieres que trabajen en tu equipo?

Me responderás:

  • Personas que aporten un alto nivel de contribución al negocio
  • Personas que vivan la empresa, que encarnen sus valores
  • Personas que sean un ejemplo a seguir
  • Personas que sean capaces de crear y mantener un buen clima

Y te convencerás porque realmente eres un@ LÍDER. Y te diré que va a ser una tarea que te va a llevar mucho tiempo y que te supondrá muchas frustraciones, pero que al final lograrás tres cosas:

  1. Que Ana y Álvaro lleguen a levantarse con ganas y hacer cada jornada diferente
  2. Que Carmen y Carlos nunca pierdan esa energía
  3. Tener cuatro colaboradores que vienen enchufados de su casa

Puede que al final tengas tus dudas y me digas que por mucho que tú hagas es difícil que estas cuatro personas vengan del todo enchufadas de casa porque no todo depende de ti, que hay factores externos que les afectan.

Te daré la razón pero te pediré que para todo esto obviemos los aspectos macro como la situación política, la falta de fe en el futuro del país, la corrupción, la precariedad del empleo… porque el 100% de tus colaboradores se muestran más confiados en tu proyecto que en los de su país.

 

Juanjo Valle-Inclán • Responsable de Personas y Valores • Mediapost Group

El dinero sí da la felicidad

felicidad-dinero-solidaridad

Estamos acostumbrados a escuchar lo contrario. Woody Allen tomó posición con su habitual sorna: “El dinero no da la felicidad, pero da algo que se le parece mucho”. Fuera de bromas, lo que quiero decir es que lo que te hace más feliz de tener dinero es darlo, no atesorarlo.

La ciencia muestra el efecto benéfico que tiene donar para la gente. Los neurocientíficos han hallado que el acto de donar activa los centros de placer en forma parecida a como lo hace cuando comemos chocolate o tenemos sexo.

No obstante, creo que la gente debe donar por motivos más elevados que sentir un cierto bienestar. Por eso, quienes nos dedicamos a la captación de fondos (o fundraising, como se denomina en inglés) apelamos a razones morales. No debemos reducir el acto altruista a una simple forma de sentirnos bien, reforzando con ello un estilo de vida hedonista de mirada estrecha muy extendido en nuestra sociedad.

La solidaridad es, además de fuente de bienestar, la argamasa que cohesiona la sociedad. Ya los antiguos griegos, los primeros que empezaron a pensar sobre la vida social, acuñaron el término filantropía, literalmente “amor a la humanidad”, para explicar la inclinación a dar. Desde entonces, el pensamiento ético ha alabado la bondad de dar. Cada escuela lo justifica de una manera. Para los utilitarios, procura felicidad. Para los kantianos, es un imperativo. Para otros es una virtud.

Cualquiera que sea la teoría moral, dar es bueno. Hasta el punto de que lo contrario, no dar, puede considerarse censurable. El filósofo Peter Singer planteó esta situación: adviertes que un niño ha caído a un estanque poco profundo. Si te metes en él para rescatarle arruinarás tu elegante ropa. ¿Debes salvar al niño? La mayoría dirá que sí. El precio de limpiar tu ropa parece algo pequeño en relación al valor de una vida. ¿La respuesta seguirá siendo la misma si hay más personas alrededor que han visto lo que sucede? Sí, cualquier persona solidaria se sentirá en la obligación de actuar incluso cuando otros podrían hacerlo en su lugar. Por último, planteó qué se debe hacer cuando sabes que ese niño en peligro está lejos de ti, en otro país, cuando podrías salvarle con un pequeño coste (por ejemplo, menos de lo que te costaría llevar el traje o vestido a la lavandería). ¿Debes hacer algo? Singer dice que sí. Yo creo, como él, que podemos apoyar a ONG eficaces con aportaciones dentro de nuestras posibilidades económicas que se traducirán en beneficios vitales para otras personas o en otros bienes (proteger a animales o preservar el patrimonio artístico, por ejemplo).

Excepto quienes están agobiados por la cobertura de sus necesidades básicas, toda persona puede aportar algo de su dinero excedente. Sobre todo, puede elegir donarlo en lugar de gastarlo en algo que realmente no necesita. Lo mismo podríamos decir del tiempo. Por más que sea hoy día un bien escaso, siempre nos puede sobrar algo para dedicarlo al voluntariado. No hay más que ver el tiempo medio que un español dedica a ver la televisión cada semana (casi 16 horas) con el que destina a la participación asociativa (9 minutos).

Está claro que dar es bueno para ti tanto como lo es para quienes se benefician de tu donación. No lo dudes. El único interrogante que debes plantearte es a quién dar.

 

Artículo escrito por Agustín Pérez, director de Ágora Social – www.agorasocial.com

Saber-lo-que-queremos-coaching

Saber lo que queremos

Saber-lo-que-queremos coaching

¿Sabemos respondernos a qué es lo que queremos realmente de la vida? Porque no saber lo que queremos y matarnos para conseguirlo es la causa principal de la infelicidad.

Muchos de nosotros, al menos en alguna época de nuestra vida, hemos estado persiguiendo lo que no necesariamente queríamos. Y lo hicimos porque no nos paramos a definir qué es lo que realmente y de verdad queríamos. Nos hubiéramos ahorrado tiempo y algún que otro disgusto si hubiéramos dedicado el tiempo necesario  a determinar que era lo que queríamos. Si lo que estamos buscando es encontrar más significado a nuestras vidas es porque todavía no hemos dedicado el tiempo suficiente a reflexionar sobre lo que realmente queremos.

¿Qué es lo que quiero hacer con el resto de mi vida? La respuesta no es nada sencilla. Pero si tenemos alguna clase de idea respecto a lo que queremos y sobre todo,a cómo vamos a hacerlo, será más fácil conseguirlo y disfrutaremos de su camino. Es fundamental que escribamos todo lo que sea importante para nosotros y si queremos dejar nuestra huella en este mundo, ya podemos abandonar nuestras zonas de confort y convencernos con buenas dosis de motivación y coraje.

Zig Ziglar decía que es tan difícil llegar a un destino que no tiene cómo volver de ese lugar donde nunca hemos estado. El mayor peligro que nos impida conseguir lo que queramos es el desconocer todo lo que queremos.Llegar al mejor destino es altamente improbable si no lo conocemos, pero si hemos decidido què cosas queremos en nuestras respectivas vidas, será el primer paso para conseguirlas. Y en la mochila para tan apasionante viaje deberemos incluir tiempo, esfuerzo y creatividad.

 

Escrito por Ignacio Pi Corrales (Responsable Global de Mediapost Group)

Sé tu mismo

40-A-Blog-Ideas-Imprescindibles-post-se-tu-mismo

En muchas de las empresas de la vida, podemos quedarnos más inmovilizados por una falta de confianza en nosotros mismos que por casi cualquier otra cosa que pueda interferir en nuestros planes. Hay demasiada gente que pasa demasiado tiempo preguntándose lo que los demás piensan sobre ellos. Estar obsesionado por lo que los demás piensan indica falta de autoestima.

Descubrir hasta que punto nos gustamos a nosotros mismos implica fijarse en cuanto esfuerzo hacemos para intentar gustar a los demás. Si queremos que los demás piensen bien de nosotros, hemos de empezar por pensar bien de nosotros mismos. Tener miedo constantemente de no gustarle a alguien, significa que la autoestima necesita un buen empujón. Si no podemos soportar que la gente rechace nuestras ideas, nuestros valores, nuestras opiniones o nuestras creencias, nos estamos exponiendo a sentir mucha ira y dolor. Leer más

desarrollo de consciencia

SolCo, un software para el liderazgo de conciencia

desarrollo de consciencia¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que distingue a las personas con éxito o cuáles son las claves para conseguir la abundancia y la felicidad en tu vida? ¿Tienes alguna duda sobre la razón de ser de tu vida, para qué estamos aquí, qué o quiénes somos, o te gustaría conocer un poco mejor cómo funciona el Universo? Si tienes interés en responder a alguna de estas preguntas sin duda este artículo te interesa.

Llevamos más de 14.000 millones de años evolucionando y a lo largo de la historia el ser humano no ha cesado de buscar una explicación y un sentido a la vida. Tuvieron que pasar muchos siglos, desde la aparición del Homo Sapiens, para que en el S.XVI Galileo Galilei, basado en los estudios de Copérnico, abriese para la humanidad una nueva era, demostrando que la naturaleza no responde al azar ni al capricho de un Dios emocional y malhumorado sino que detrás de todo lo que vemos existe una Ley.

Es a partir de entonces cuando se inicia la era del descubrimiento científico, de las leyes que rigen todo lo observable, como la astronomía, la biología, la química, la medicina y todas las ciencias llamadas Naturales. Dicha era, ha contado con científicos que han revolucionado nuestras vidas como Newton que puso las bases de la física clásica o más recientemente Einstein con su teoría de la relatividad que sentó las bases de la tan actual física cuántica.

Aunque desde entonces hasta ahora el umbral del conocimiento humano ha abierto su compás notablemente, todavía existen, para el hombre actual, muchas incógnitas sobre el Universo y el porqué de su organización. Actualmente algunos aún creen que lo que se nos escapa o es desconocido para nosotros, no está ya de la mano de un Dios desconocido, sino de la casualidad o de la espontaneidad. Pero este tipo de percepción ya es historia. La ciencia ha dado de nuevo un gran paso con la física cuántica. La física cuántica ya es una realidad y ha abierto una puerta a lo eso que hasta ahora era desconocido demostrando que no existen las casualidades sino que todo cumple una leyes o principio inmutable que rigen el ordenamiento universal y los procesos de manifestación, creación, funcionamiento y comprensión.

Estamos ante un cambio de era, tan revolucionario o más que el que vivió Copérnico. Estamos viviendo el inicio de un nuevo paradigma que todos debemos conocer. Ahora sabemos que las cosas que nos ocurren en nuestro día a día no son fruto de la suerte o la casualidad, sino que existen leyes que lo rigen y organizan todo. Detrás de todo existe una ley. Nuestra vida está regida por leyes matemáticamente exactas y conocerlas nos permite vivir una vida plena y feliz.

Es para vivir plenamente esta nueva era, para lo que es necesario lo que los científicos llaman el Desarrollo de Consciencia. Nuestra consciencia es la que nos permite comprender cómo funcionan estas Leyes Universales y cómo aplicarlas a nuestra cotidianidad para conseguir ser más eficaces. Se trata de tener la información necesaria, hacer un análisis detallado de nuestras circunstancias con una visión cuántica y sacar el mayor partido a nuestra vida.

Como ya han demostrado en la Universidad de Harvard, Stanford, Oxford y otras instituciones de clase mundial, el desarrollo de consciencia se ha convertido en un elemento fundamental para obtener un alto rendimiento y ya se está utilizando en comunidades de la élite militar y de inteligencia de Estados Unidos, o con los atletas olímpicos y en un número cada vez mayor de organizaciones líderes.

Este nuevo paradigma es lo último que se está aplicando en USA para el desarrollo de grandes Líderes, empresarios y altos ejecutivos de grandes multinacionales para conseguir la abundancia y el éxito total de sus vidas y sus compañías. El nivel de consciencia es la capacidad que tiene el ser humano de aprovechar las oportunidades que le da la vida. Está muy relacionado con la capacidad que tenemos todos de generar abundancia y esto a su vez es lo que tanto las personas como las empresas buscan: obtener resultados.

Para la nueva ciencia todos nosotros somos una suma de energía e información, y la vida es un cúmulo de experiencias cuyo objetivo es aprender. Si hacemos un símil de la vida con una escuela, tenemos que aprobar/superar una serie de asignaturas, para llegar al éxito, la plenitud y la felicidad. Y esas asignaturas están presentes en la vida cotidiana, y nos examinamos día a día, normalmente sin ser conscientes de dicho examen.

Por Virgina Prieto (Personas Coaching | www.personascoaching.com)

Podéis leer el artículo completo en el tercer número de nuestra revista digital gratuita, haciendo clic aquí.

espiritualidad vida interior

Sobre el interior y el exterior

Ideas Imprescindibles interior y exteriorDurante siglos, los grandes pensadores y los líderes religiosos de diferentes confesiones han estado diciendo, básicamente lo mismo respecto a la felicidad. Pero aunque lo hubieran estado gritando, la mayoría de nosotros seguiría sin aceptarlo o , al menos, recordarlo. La verdadera pasión y, por tanto, la felicidad, consiste en encontrar satisfacción dentro de uno mismo. Todas las propiedades del mundo no bastan para darle a nadie la felicidad que algunas personas, que prácticamente no tienen nada, poseen en su interior.

El yo espiritual es el elemento más importante para tener una vida gratificante una vez que nuestras necesidades básicas han sido satisfechas. Sin embargo, acostumbra a ser descuidado, ignorado o negado por la gente, debido fundamentalmente a que las sociedades están demasiado orientadas al materialismo. Son muchas las personas que buscan algo externo para llenar ese vacío que sólo puede llenarse desarrollando un mundo interior rico. Las sociedades nos enseñan, desde niños, a valorar las cosas materiales y a ignorar los recursos interiores intangibles que todos los seres humanos poseemos.

La gente que no tiene una vida interior rica es esclava de sus posesiones y de su entorno. No quieren ni mirar ni buscar dentro de ellos mismos. Por mucho éxito externo que se haya conseguido, si no somos capaces de gestionar nuestra vida interior nos sentiremos vacíos y no realizados.

El yo espiritual se alcanza a través de unos niveles más altos de consciencia que los utilizados en el trabajo, el entretenimiento o en el deporte. La gestión de nuestras partes privadas y solitarias de nuestras vidas harán que nuestra vida social sea mucho más fácil porque no dependeremos tanto de la gente. Dedicarnos a nuestra vida interior y a la voz que nos suena dentro de nosotros nos proporciona una fuerza y una confianza que no existe en el mundo exterior.

 

Podéis leer el artículo completo en el segundo número de nuestra revista digital gratuita, haciendo clic aquí.

Por Ignacio Pi Corrales.

De sueños recuperados

10-A-Blog-Ideas-Imprescindibles-post-juventud

En una sociedad que se encuentra dormida, deberíamos despertar aquello que ruge en nuestro interior.

Hace unos días quedé con un amigo de la facultad que estaba de visita en España. La crisis que nos asola hizo que hace un año y medio Darío dejase Madrid para buscar un hueco entre los periodistas de Chile. La búsqueda de una oportunidad, de progreso, de su profesión o, mejor dicho, de su sueño le dieron alas hasta ese país sudamericano que, según él, es el paraíso.

En la pequeña charla que tuvimos en una cafetería de Malasaña me hablaba de lo difícil que fue el viaje, la adaptación a un nuevo país, de las barreras burocráticas, del rechazo de algunos al inmigrante. Casi con lágrimas en los ojos me contaba cómo vivió los primeros meses y de cómo por su cabeza pasó la idea de volver a España y dejar así sus deseos de trabajar como periodista metidos en un cajón que no volvería a abrir. Y cuando pensó que todo estaba perdido, que era la hora de coger el avión de vuelta a nuestro país, llegó la oportunidad. La primera parte del sueño.

Comenzamos a hablar entonces de la sociedad dormida que nos rodea. Una sociedad a la que le da vergüenza enseñar los valores que le caracterizan, a la que parece que no le importa renunciar a sus sueños. Una sociedad que se ha olvidado de luchar. Recordaba entonces una conversación que tuve antes de acabar el año con uno de mis mejores amigos. Llevaba viendo a Rober mucho tiempo desmotivado, triste. Después de cinco años trabajando en una importante consultora, su vocación de escritor tenía que salir a flote.

– Vivo amargado, no sé que pinto ahí.

Llego al trabajo, enciendo el ordenador y tras ocho eternas horas salgo de la oficina con la sensación de haber perdido ocho horas de mi vida.

Su sueño siempre fue ser escritor. En la facultad siempre fantaseábamos con nuestras historias ficticias que cobraban vida entre cafés y partidas de mus. Creábamos personajes con tanto carácter y personalidad que eran capaces de ayudarnos con esas largas partidas de cartas en la cafetería de la universidad. Con auténtica pasión, hacíamos que esos personajes hablasen, bailasen, viajasen y que se enamorasen. Todos los días tenían nuevas historias que contar, casi nos fusionábamos con todos esos protagonistas de historias escritas por novatos, haciendo que nos conociesen como los bohemios (y locos) del edificio diez. Y nos encantaba. Después de muchas hojas llenas de frases y tachones ya no escribíamos historias. Escribíamos sueños.

– ¿Por qué no te tomas un tiempo para ti? Descansa la mente y, con lo que tienes ahorrado, tómate un tiempo y comienza a escribir de nuevo. Envía los escritos a revistas y editoriales. Puede que tu cansancio sea el aviso para que empieces de cero, para que empieces de nuevo…

Podéis leer el artículo completo en nuestra revista digital gratuita, haciendo clic aquí.

 

Por Elsa Moure.