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Fondos, ‘business angels’, fundaciones y plataformas: ¿pueden colaborar entre ellos?

Todavía en la segunda mitad de 2017, en el mundo del venture capital (VC), existen algunos prejuicios sobre la financiación participativa. Algunos profesionales de la inversión no conocen las ventajas que añade el equity crowdfunding a las vías tradicionales de inversión e incluso lo consideran menos válido que éstas.

Otros se plantean si es fácil gobernar una empresa financiada por una multitud de pequeños inversores. Se preguntan cómo afrontan los emprendedores la gestión de estos nuevos socios. Es una cuestión que en algunas plataformas afrontamos con un buen pacto de socios, que proteja a los inversores a la vez que facilita la gobernanza cómoda y viable de la empresa.

Obviamente, estas dudas parten del desconocimiento de una herramienta de financiación relativamente novedosa. Tan novedosa, que su regulación apenas tiene dos años. Pero pese a su juventud, ha conseguido convertirse en otros países en una vía para el crecimiento de empresas innovadoras, tan natural como cualquier otra.

Sí, es un  invitado de última hora, pero el sector de la inversión de riesgo ha dejado de ver el crowdequity como competencia por los financiadores tradicionales, tales como business angels o fondos de inversión en equity. Ahora ven un aliado e incluso un sector interesante de crecimiento.

Según el FINANCIAL TIMES, citando un informe de Massolution, el capital movido en financiación participativa en el mundo (34.000 millones de dólares) ya superó en 2015 al canalizado a través de venture capitals (30.000 millones). Esto ha hecho que en los mercados más grandes, como el anglosajón, los VC tengan sus ojos puestos en elcrowdfunding. No solo como herramienta sino como destino de la financiación.

La colaboración como camino ineludible

El ecosistema de emprendimiento social español está en fase temprana de maduración, lo que hace que la colaboración sea aún más necesaria, y el crowdequity es un excelente punto de encuentro para inversores institucionales, como fundaciones y fondos.

Xavi Pont es cofundador de Ship2B, fundación dedicada al emprendimiento social de vital importancia en el ecosistema. Pont cree que algunos actores del mundo de la inversión ”aún no están familiarizados con la herramienta”, pero cree que ”hay que ir venciendo estas resistencias y que vayan cogiendo confianza, sobre todo con aquellas plataformas que trabajan con rigor y profesionalidad, como la Bolsa Social”.

Para José Moncada, director de la Bolsa Social, las ventajas de que los fondos compartan eventualmente deals, con otros fondos, business angels o crowd, a través de plataformas son evidentes. Eso es algo que se comienza a ver en otros países, especialmente en EE UU y Reino Unido.

“Los fondos se pueden beneficiar de la comunidad, de la visibilidad y la validación que ofrece la financiación participativa”, asegura Moncada. “Además”, continúa, “les permite diversificar su portfolio de una forma menos costosa ya que, cuando la plataforma es selectiva y rigurosa, hay una due dilligence y una selección que ya están hechas”.

Pont también coincide en hallar ventajas en invertir a traves de una plataforma: “La principal ventaja es la democratización”. A esto le suma que las ayudas y conexiones se multiplican, abriendo puertas a las empresas a financiadores que de otra forma no tenían acceso a ellas.

También se muestra optimista sobre la acogida de las comunidades online de financiación: “Hoy en día ya es una realidad en muchos países y España tarde o temprano también lo será“.

 

La Bolsa Social

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