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Una conciencia tranquila

Leo con tranquilidad un pequeño libro, “Inspirador”, se indica en su portada. Es un regalo, lo cual me hace saborearlo más, si cabe. Está escrito por una persona cuyas ideas han conquistado mi corazón. Pero lo importante, no es que Simon Sinek sea el autor, sino el hecho de llegar a la página 131.

Me tropiezo en esta página, con un pensamiento relacionado con algo que habíamos estado comentando dos personas unos días antes, rodeados de una buena cena y un buen vino. Con esto no quiero decir que llegáramos a la embriaguez para desvariar en este tipo de pensamientos… No, estábamos muy lúcidos, porque Julia, la otra persona,  es de esos seres extraños con los que se habla de temas interesantes. Conversaciones.

Y le hablaba yo de la conciencia, de la del ser humano. Le decía que nuestra conciencia nunca está tranquila, es muy difícil. Es complicado porque no nos han educado para ello. Siempre el foco está en el yo, pero no en cómo enfocarnos hacia los demás. YO tengo que ser. YO tengo que conseguir. YO, YO, YO… En la página 131 de este pequeño libro “Juntos es Mejor”, se grita: Hay toda una sección en las librerías para libros de “autoayuda”, pero no hay ninguna para “ayuda a otros”. Fogonazo.

Imagina dos empresas diferentes, le propuse a Julia. La primera la vamos a llamar EGO, S.A.U. ¿Qué vivo en esta empresa?

No puedo tener la conciencia tranquila porque necesito ser el centro del mundo, ser cuidado, escuchado, valorado, promovido… Cada día, cuando vuelvo a casa, pienso en cómo me ha ido la jornada en el trabajo y la mayoría de las veces, y en el mejor de los casos, me respondo con un “bien”, otras veces despotrico contra mi jefe, mi compañero o mi cliente. Mi visión está limitada a mi “yo” por lo que cualquier cosa la tomo como un ataque, una crítica, un desaire.

Digo aquello de, “yo he hecho todo lo que podía hacer, tengo la conciencia muy tranquila”, pero realmente me estoy diciendo que podría haber actuado de otra forma, haber adoptado otra actitud más comprensiva, más colaborativa. Mi conciencia no está tranquila, y seguro que por la noche, en la cama, me va a costar conciliar el sueño porque me reprocharé a mí mismo mi forma de actuar.

Mi actitud se fundamenta en mí. Impido que los demás se acerquen, es más les alejo de mí, me voy quedando solo, con mis problemas, con mis dudas. No quiero preguntar, porque se mostraría mi debilidad y eso, educado en “yo ser”, en “yo conseguir”, no puedo ni permitirlo ni admitirlo.  Mi carácter se va agriando a medida que pasan los años. Mi salud se va viendo mermada.

La segunda, la vamos a llamar VOS, S.A. ¿Qué vives tú en esta empresa?

Hoy has ayudado a tu compañera a ser el centro de atención, has valorado sus aportaciones; has dicho lo que pensabas, has pedido ayuda y al final de la jornada, te has dado cuenta de que has podido solucionar todas las incidencias que se han presentado. Por la noche descansas porque  tienes la conciencia muy tranquila. Al día siguiente te levantas acompañada de un motivo para ir a tu empresa. Una visión clara, propósitos, ideas que vas a aportar.

No te limitas a hacer solo lo posible, sino que vas más allá, enfocándote en los demás. Empatía. Algunos días te vas a casa si haber podido solventar todos los problemas, sin haber podido terminar tus tareas, pero lo convertirás en un reto para acometer al día siguiente, nunca en un problema. Duermes muy tranquila, ganas en salud.

Tu actitud de compartir, de preguntar, resuelve tus dudas, te ayuda a solventar tus problemas. Siempre estás rodeada de gente, incluso te sorprende que algunas personas estén ahí, cerca de ti, ayudándote. Cada vez que preguntas algo que no sabes ocurren dos cosas: Que aprendes y que ganas seguridad. Vas rápido, llegas lejos. Ríes mucho. Eres feliz.

Entonces, Julia me hizo una pregunta. ¿No sería mejor mirar hacia los demás para así conseguir que mi YO se encuentre bien, consiga lo que YO me proponga, ser lo que YO quiera ser y, por supuesto, que YO sea feliz?

Decidimos fusionar ambas empresas y creamos, Cooperativa VOS & EGO, Visión Compartida. Una empresa “Inspiradora”.

Juanjo Valle-Inclán •  Responsable de Personas y Valores • Mediapost Group
Publicado en el nº15 de la revista Ideas Imprescindibles

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