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Humimesis

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Hay ideas que nos rondan por la cabeza durante un tiempo hasta que, tras haber conectado “puntos” previos, empezamos a ver unas posibles maneras de dar forma y sustancia a esos pensamientos. Esos “puntos”, ingredientes clave de la fase ideación, son el fruto de un proceso continuo de aprendizaje formal e informal, de revelaciones súbitas, charlas inesperadas y muchas lecturas sobre otras ideas y conceptos.

Parte de este proceso son los “descubrimientos accidentales”, que alguien poco atento, podría llegar a llamar erróneamente “fortuitos”. No lo son, puesto que suceden justamente sólo si estamos preparados para ellos. Hace unos años descubrí “fortuitamente”, que existía una disciplina que estudiaba cómo entender y extraer de la naturaleza los principios más importantes que rigen su funcionamiento para aplicarlos a los retos a los cuales nos enfrentamos como humanos y como empresas.

Me pareció increíble, y fascinado, empecé a ver vídeos y a leer mucho sobre ella. Empecé a usar la Biomimésis (así se llama, Biomimicry en inglés) en mis presentaciones y me ha servido como punto de partida para nuevas potenciales teorías que se me fueron ocurriendo. Biomimésis (o Biomimética) se compone de Bio (vida) y mimesis (imitar), una mezcla muy prometedora. Se trata de una disciplina que nos ayuda a estudiar y comprender mejor cómo los ecosistemas vivos se desarrollan, prosperan, luchan, cooperan, se protegen, se alimentan, etc. dentro de un cierto contexto ecológico.

El “cómo” lo hacen, es lo que nos interesa e intriga, sobre todo si pensamos a que este sistema complejo se basa en un equilibrio dinámico que sigue desde el origen de la vida en la tierra, hace 3.8 mil millones de años.

Más allá de tecnologías que copian la naturaleza (como por ejemplo el velcro, celdas fotovoltaicas, la forma de los trenes…), que quizás sea lo primero que se nos ocurra, podemos llegar a entender cómo organizarnos mejor, trabajar menos, responder a emergencias, contaminar menos, etc.

Copiar como las hormigas del fuego, en la selva Amazónica, se organizan para salvar juntas la colonia, en poco minutos, frente a las inundaciones estacionales, por citar un ejemplo, es simplemente asombroso.

Hablamos de un universo enorme y fascinante, del cual queda mucho por descubrir y que con la actual pérdida de biodiversidad provocada por nuestro modelo económico, está siendo amenazado y destruido a una velocidad vertiginosa. Alguien dijo un día, cada especie que desaparece, es una biblioteca que se pierde.

En ámbito profesional, este descubrimiento me ha ayudado no sólo en los contenidos de mis presentaciones cuando enseño Diseño Sostenible o Economía Circular, sino en mi proyecto de emprendimiento que se beneficia de un mayor entendimiento del ecosistema económico y laboral gracias a la bioinspiración como “mantra” y lente de observación.

La biomimesis, como ciencia que “hibridadora”, da pie a ulteriores inspiraciones de las cuales surge la Humimesis, otra palabra compuesta, que combina: human (humano) y mimesis (imitar).

Este concepto novedoso nace tras años de viajes y exploración, nace estudiando y observando los pueblos del mundo y las diferentes culturas que habitan en ello.

Se trata de extraer los principios de resiliencia, supervivencia y prosperidad que podemos identificar en las miles de diferentes culturas que existen en la tierra y que están desapareciendo por la globalización. Como la biomimésis, la humimesis ayuda a entender las dinámicas humanas (personales y dentro de un contexto social y empresarial) para identificar buenas prácticas y posibles formas de organización. Estos principios, igual que los biomiméticos nos pueden servir para diseñar mejores negocios, mejor organizados, más eficientes y felices. Es una combinación de antropología, ecología, economía y sociología que da como resultado unas pautas interesantes para entender mejor nuestra realidad y actuar sobre ella para ayudar al cambio de paradigma hacia un mundo más sostenible y próspero.

Entender las prácticas comerciales de los beduinos en el desierto, las increíbles características del idioma criollo en el caribe, la milenaria arquitectura mediterránea en gestión del agua y la agricultura, lo métodos de caza, recolección y redistribución social que fomentan la colaboración o la competición, la teoría de forrajeo optimal por citar algunos ejemplos. Viajamos en el tiempo y en el espacio para redescubrir y reconsiderar los libros de historia y geografía desde una perspectiva nueva, más curiosa y atrevida. El liderazgo, el poder, el juego, la sexualidad en las diferentes culturas. Las nuevas formas de colonización y contagio cultural que se difunden imparables o que por el contrario encuentran una resistencia autóctona indomable. Se trata de ver con ojos más atento cómo la tradiciones se están adaptando o resistiendo a las fuerzas transformadoras de internet y del mercado libre.

Estudiamos la época de los piratas, las complejas civilizaciones precolombinas o la transición de lo rural a urbano de los últimos 50 años. Leemos con otra mirada los testimonios de los deportados de los campos de concentración Nazi, su “kombinacja” (“buscarse la vida” se podría traducir desde la jerga del campo) es resiliencia pura y nos lleva a reflexionar sobre cómo han sobrevivido a la destrucción psicofísica a la cual estaban sometidos. Buenas prácticas que desafían nuestro entendimiento del mundo y nos pone frente a nuestra misma naturaleza, nos obliga a la reflexión, a la honestidad y a la duda que enfrenta cooperación con lucha sin escrúpulos para someter al otro y así arrebatarle el último cacho de pan.

Vemos las culturas indígenas, su simbiosis con el entorno, sus reglas de convivencia con el ecosistema y entre ellos mismos, aprendemos en qué escala puede funcionar una empresa basada en estos principios y que duren en el tiempo. Reconocemos la sabiduría, la organizamos y la recontextualizamos para que no se pierda.

La humimesis, es un primer paso hacia una nueva manera de entender el ser humano y su relación con su profesión, su familia y su entorno. Inspirado por la interpretación que él o ella misma tiene del mundo, acercarnos a aquellos patrones que nos puedan servir para rediseñar nuestra economía, nuestras ciudades, nuestros negocios.

Uno de los factores que han influenciado y siguen impulsando esta investigación interminable de los “por qués” del mundo es la necesidad de entender el rol de cada uno en la sociedad y en el entorno profesional. El proceso de creación y gestión de empresa, por ejemplo, encuentra en la humimesis posible inspiración para explorar nuevas formas organizacionales y económicas más resilientes, más flexibles, más humanas, más felices.

¿Están en los libros de antropología o arqueología las respuesta que muchos profesionales, emprendedores, estudiantes, etc. están buscando? La humimesis nos enseña que sí, pero hay un todo mundo todavía por descubrir y como dijo André Gide, si no tenemos el valor de dejar la vista de la “orilla” desde la cual zarpamos durante un largo tiempo nunca encontraremos nuevos territorios.

 

Artículo escrito Nicola Cerantola • Fundador y Director de Ecologing
Publicado en el nº 10 de la revista Ideas Imprescindibles

Proyecto O Couso. Hacia un cambio de paradigma real

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La Fundación Dharana y la comunidad que se está gestando en el proyecto O Couso pretende ser un lugar de transformación personal que apoye con su pequeña semilla también a la transformación planetaria. Construida sobre los principios del amor y la confianza, del apoyo mutuo y la cooperación, estamos haciendo un gran esfuerzo para aproximar a todo el mundo que lo desee las bases de los nuevos paradigmas que tanto en la educación, la economía y la ecología se están desarrollando. A lo largo de este tiempo, el crecimiento de nuestro ideal ha sido un camino de generosidad, donde muchas de nuestras necesidades se han cumplido gracias a las aportaciones inesperadas de un amplio círculo de amigos con un profundo compromiso por este ideal y la experiencia transformadora que proporciona. Esto nos ha permitido que la finca de no tenga ninguna carga hipotecaria, que podamos suministrarnos gracias al agua que nace de los manantiales de la finca y que tengamos la energía suficiente que nace del sol. Esta libertad de cargas nos permite que la economía que compartimos en el proyecto tenga como principio el don, y por lo tanto, nuestro mayor y más profundo lema económico sea “deja lo que puedas y coge lo que necesites”.

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Sentimos una sincera gratitud, agradecidos por la bondad y generosidad recibidas en este tiempo, la cual ha podido ayudarnos en toda esta labor de construcción, financiando los elementos esenciales que sustentan la propia comunidad, sus estructuras y servicios. Gracias a las aportaciones generosas de todos los que nos visitan y nos acompañan en esta revolucionaria forma de hacer las cosas, el proyecto se mantiene vivo y crece continuamente. Nuestro mayor deseo, a parte de crear una comunidad de vida y potenciar la casa de acogida es la de crear una escuela de dones y talentos donde podamos extraer lo mejor de cada uno de nosotros.

Todas las personas que nos visitan están invitadas a profundizar en su relación personal con la Fundación Dharana y formar parte de nuestra Red de Amigos. Como parte de la Red de Amigos contribuyen a la obra transformadora del proyecto, a medida que seguimos para abrir los corazones y las mentes, transformar y buscar nuevas formas de vida para un futuro positivo y sostenible.

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Entrar a formar parte de nuestra Red de Amigos es otra manera en la que puedes permanecer conectado a la Fundación y co-crear con nosotros. La contribución es fundamental para la eficacia de toda esta hermosa experiencia compartida y la visión en la que juntos buscamos fomentar:

– la escucha interior y el autoconocimiento a través de ofrecer un entorno propicio en el que la consciencia y la forma de ser se pueden desarrollar para lograr una mayor comprensión de la finalidad y la naturaleza profunda de la vida.

– el amor en acción mediante la participación de un espíritu bondadoso en nuestras actividades cotidianas y a través de la demostración de la alegría de estar al servicio de la totalidad.

– la cooperación con la naturaleza y la sostenibilidad en todos los niveles, informando, inspirando y permitiendo a los individuos y grupos para experimentar y practicar formas sostenibles en armonía con toda la vida.

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Estamos viviendo en el tiempo de las revoluciones silenciosas, aquellas que se tejen desde un formato más etérico, pero de igual o mayor valor que las de antaño. Nuestra revolución particular, en la que andamos metidos hasta el tuétano en este tiempo es una revolución de la consciencia. Tiene que ver con un nuevo encaje, con un nuevo modelo y aspiración que pretende la sedición entre las viejas estructuras de convivencia y un nuevo paradigma en las relaciones humanas.

Para ello estamos creando un tiempo y un espacio compartido, sin propietarios, sin amos, ni gurús, ni líderes, donde todos apostamos por un mismo fin: hacer de un mundo bueno un mundo mejor. El valor de toda esta revolución es el intercambio libre, la cooperación y el apoyo mutuo, el amor y el cariño hacia las cosas sencillas y las personas de cualquier origen o condición. Estás invitado a participar en este cambio de paradigma.

www.proyectocouso.org

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El conflicto, clave del cambio social

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Cualquiera que haya participado en una asociación, comunidad de vecinos, o iniciativa grupal de algún tipo, con el deseo de aportar su tiempo, ilusión y esfuerzo de forma no remunerada por el bien común, se habrá topado con los clásicos momentos de tensiones entre las personas: luchas de poder, malentendidos, piques, rencores ocultos, egos disparados… ¡Ay! En una palabra: CONFLICTOS, que nos llevan a su vez a frustrarnos, desmotivarnos, pasarlo mal, incluso perder amistades…y a menudo suponen una muerte agonizante y dolorosa de lo que en principio era una idea genial que quería desarrollar un grupo de gente estupenda con ganas y corazón. Hoy en día está surgiendo una nueva conciencia: hay cada vez más gente dispuesta a ser el cambio que queremos ver en el mundo, a actuar en lugar de sólo quejarnos… y por lo tanto, hace falta gente comprometida y visionaria que vaya más allá de lo evidente y se arriesgue a explorar el misterioso potencial que hay detrás de las situaciones conflictivas, descubriendo nuevos caminos que ayuden a crear relaciones funcionales y enriquecedoras, así como organizaciones y comunidades sanas y perdurables.

¿Cómo manejar las constantes tensiones sociales, las luchas y abusos de poder, el desaliento y el vacío existencial cada vez más frecuentes? ¿Cómo enfrentarnos a los conflictos como un mundo de posibilidades que a diario nos presenta la vida? Desde la Escuela de Atención proponemos usar una psicología de intervención en conflictos, pues todo lo que pasa de manera impredecible, no intencional, que molesta, dificulta o arruina nuestros mejores planes, tiene el potencial de transformarse en algo valioso y significativo. En lugar de ignorar o tratar de deshacernos de las cosas que no nos gustan, podemos enriquecernos con todo aquello que normalmente consideramos negativo.

Este enfoque, llamado Psicología Orientada a Procesos, supone un puente entre la ciencia y las humanidades: establece nuevas conexiones con los descubrimientos de la mecánica cuántica y la teoría del caos. Integra y utiliza conceptos postmodernos de la sociología, la psicología, la ciencia política y la antropología. Rescata y realza muchos conceptos de la sabiduría de las culturas indígenas sobre la importancia y comprensión de la vida comunitaria y de la conexión con la naturaleza. Demuestra cómo la diversidad, la teoría de sistemas complejos, y el estudio de la conciencia están intrínsecamente relacionados y forman un nuevo paradigma. Esta propuesta valora tanto los aspectos cuantificables como los aspectos no cuantificables de la realidad, lo cual permite tener un panorama más completo y comprensible de un individuo, grupo u organización.

La Psicología Orientada a Procesos propone una verdadera “democracia profunda” que valora y considera necesaria la diversidad de estilos, tendencias, experiencias y estados de conciencia que se viven tanto en el interior de la persona como dentro de un grupo. Incluso aquellos considerados como inadecuados, conflictivos o políticamente incorrectos, ya que al explorarlos proporcionan información valiosa que puede suponer una contribución vital al bienestar y la efectividad del individuo u organización como un todo. La Psicología Orientada a Procesos trabaja desde la creencia de que la solución a los
problemas se encuentra dentro de las dificultades mismas, y brinda un marco de referencia práctico a través del cual individuos, grupos y organizaciones pueden conectarse con respuestas más creativas y más efectivas. En la base de su filosofía están el “darse cuenta” y la toma de conciencia.

 

Artículo escrito por Juan Ramírez de Francia, Fundador de Escuela de Atención
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

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Sólo debemos luchar constantemente en defensa de la vida

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Cuando se tienen nueve años, el mundo es una mezcla de realidad y fantasía que permite tratar los grandes temas de la vida con la ingenuidad propia de la infancia. En los años sesenta Miguel y Paquito ocupaban sus ratos de ocio jugando a la guerra. Ávidos lectores de aquel cómic que se hizo famoso en la década anterior, el “Hazañas Bélicas”, repetían en sus juegos las historias que narraban de forma heroica los actos acontecidos en la Segunda Guerra Mundial y en el que casi siempre los aliados eran los buenos, qué cosa, ¿verdad? Se hacían llamar capitán Mike y teniente Frank y, además del pantalón corto, los calcetines hasta la rodilla y sus Chirucas, iban armados con palos de escoba a modo de fusiles y las pistolas de pinzas (que cogían del lavadero de sus casas y tras la pertinente transformación las utilizaban para lanzar proyectiles de madera). Aquella tarde del verano del 67 el capitán Mike y el teniente Frank se disponían a conquistar un territorio hostil situado en la parte trasera del edificio de viviendas de protección oficial en el que vivían.

El enemigo estaba situado estratégicamente en los balcones de las casas y no era otro que las vecinas que salían a tender o a recoger la ropa. Así, la señora Águeda, la señora Aurora o la señora Rosa se convertían en peligrosas francotiradoras que había que evitar. “Cuidado Frank a tu izquierda”, gritaba Mike mientras imitaba el sonido de las balas y se tiraba al suelo disparando virtualmente su fusil para salvar la vida de su compañero. Por su parte, Frank corría desesperado hacia el promontorio en el que tenía que colgar la bandera, señal de que habían completado la misión. Fue todo muy rápido, de repente, en el balcón del tercero apareció Ana Mari, aquel ángel rubio que era el amor secreto de Frank. Fue una décima de segundo lo que lo embelesó, lo suficiente para no ver aquel pedrusco en el camino que dio con sus huesos en el suelo. No supo por qué, pero bien por seguir con el juego o por no hacer el ridículo delante de su amada gritó. “Mike me han dado” y en una interpretación digna de un Goya escenificó una muerte heroica.

A todo esto, la señora Águeda, que había observado la escena y viendo que el niño Paquito no se movía, gritó por el balcón, “Reyes” –era la mama del teniente Frank– “que tu hijo se ha caído y no se mueve, ve pronto”. El teniente Frank, que miraba por el rabillo del ojo la cara de angustia de Ana Mari, mientras escuchaba las salvas que le dedicaba su compañero, tal y como mandaban las “Hazañas Bélicas”, volvió a la vida gracias a un milagro en forma de azote que recibió en el trasero por parte de su progenitora mientras le decía, “pero mira cómo te has puesto y el susto que me has dado. Deja ya de jugar a la guerra, no sabes lo que es eso”…Lo peor, las carcajadas de Ana Mari en el balcón.

Casi cincuenta años después, un trocito de alma en forma de lágrima resbaló por la mejilla del teniente Frank. Su mujer le acababa de preguntar, “Oye, ¿Sabes quién se ha muerto? Aquel amigo tuyo de la infancia. Sí, aquel que te encontraste hace poco y que pusieron la tienda de ropa con su mujer, aquí cerca de casa”. El capitán Mike había perdido la batalla de su vida, le falló el corazón. Paquito, hoy Paco, miró al cielo, el mismo cielo de hacia cincuenta años, el cielo que ampara la guerra y la paz, la vida y la muerte, los sueños y los recuerdos. En vez de salvas imaginarias disparadas con un fusil de madera, envió a ese cielo el típico saludo militar llevándose la mano a la sien, diciendo “A sus órdenes mi capitán” mientras pensaba…Hoy se pelean por banderas, banderas inútiles que enfrentan a personas y no se dan cuenta que el peor enemigo lo tienen dentro en forma de penosa enfermedad. “Ojalá llegue el día en el que los hombres y mujeres apuesten sólo por la vida y que sean capaces de dejar de lado intereses e intolerancias para luchar juntos con el máximo coraje y quizás poder derrotar al enemigo común…todas aquellas enfermedades que sesgan vidas y sueños”.

 

Artículo escrito por Paco Sosa, Comunicación y Markerting de Mediapostgroup
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

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La Bolsa Social

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¿Es posible unir economía y ética? La respuesta a esta pregunta debería ser un sí rotundo, dado el cambio de mentalidad que se está produciendo en nuestra sociedad como consecuencia de la crisis financiera. Así, cada vez es mayor el número de personas que tienen en cuenta las repercusiones éticas de sus decisiones económicas. Si extrapolamos este fenómeno al mundo empresarial, podemos observar también un incremento del número de inversores y nuevas empresas que tienen como misión crear y potenciar proyectos que contribuyan a mejorar la sociedad o el medio ambiente; o dicho de otra manera, cuyo objetivo no es otro que crear un impacto positivo.

En España este fenómeno es aún incipiente, como indican las cifras del último informe de EuroSif: 87 millones de euros se dedicaron en nuestro país a este tipo de inversión el pasado 2014. Poco a poco se consolida el emprendimiento con valores. Prueba de ello son las más de 30.000 empresas sociales o las 61.000 compañías de economía verde que existen hasta el momento.

Estas cifras reflejan un escenario de nuevas oportunidades en el mundo empresarial y cambios en la forma de invertir, donde internet tiene un papel protagonista. Tal es el caso de la aparición de nuevas plataformas de financiación participativa, como la Bolsa Social, la primera plataforma de equity crowdfunding autorizada en España por la CNMV a finales de septiembre tal y como exige la Ley 5/2015 de Fomento de Financiación Empresarial.

Mediante la modalidad de equity crowdfunding, la Bolsa Social permite que proyectos empresariales innovadores y que contribuyen a mejorar el mundo consigan capital de una manera ágil, sencilla y transparente, a través de la red de inversores de impacto social adscritos a la plataforma, que incluye a inversores minoristas, profesionales y business angels.

Hasta el próximo 28 de enero estará abierta la primera campaña de inversión en tres proyectos empresariales madrileños:

Wake App Health, un consolidado proyecto de mHealth dedicado al desarrollo de estrategias de intervención en salud a través de la tecnología móvil. Ha creado 11 apps que dan respuesta a problemas de salud y ahora aspira a convertirse en la primera incubadora de mHealth en España, para lo que busca una ampliación de capital de 250.000/300.000 euros.

Nostoc Biotech tiene como misión reducir la aplicación de químicos en la agricultura, reequilibrar los suelos y preservar su salud a través de biofertilizantes elaborados con productos biológicos. Para incrementar
su distribución necesita un capital de 200.000/250.000 euros.

utopic_US, una compañía que promueve un modelo organizativo y social basado en el coworking, la creatividad, la responsabilidad individual y la transparencia, busca una inversión de 200.000/250.000 euros para poner en marcha, entre otros proyectos, el mayor centro de economía verde en Madrid.

Estos tres primeros proyectos han sido elegidos por tener un modelo de negocio probado, potencial de crecimiento y generar un impacto positivo acreditable, los requisitos imprescindibles exigidos a las empresas que buscan financiación a través de la Bolsa Social.

 

Artículo escrito por Eduardo Laporte, Responsable de Comunicación de La Bolsa Social
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

 

¿Quieres poner en marcha un proyecto de innovación social?

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El objetivo de muchos emprendedores sociales que ya han consolidado su proyecto es que éste pueda expandirse: crecer y llegar a más gente, a más países y a más realidades… y afortunadamente, esto está pasando ya en nuestro país. No solo nuestros emprendedores sociales están creciendo en otros continentes, sino que tenemos la oportunidad de implementar y apoyar en España ideas innovadoras funcionando con éxito en otros países.

Tomemos por ejemplo al emprendedor social Thorkil Sonne, quien con su proyecto Specialisterne (en danés “los especialistas”) está transformando una discapacidad en una ventaja competitiva, integrando a personas con autismo en el mercado laboral.

Gracias a su hijo, Thorkil descubrió que las personas con trastornos del espectro autista tienen una capacidad asombrosa para los detalles. Esta pasión por la perfección hace que los autistas sean insuperables en tareas que requieren concentración durante largos períodos de tiempo, diligencia y tolerancia cero a los fallos. Sus dotes matemáticas, su capacidad de llevar a cabo tareas repetitivas y su excelente memoria a largo plazo les convierte en un valor incalculable para la empresa.

Specialisterne está presente en 12 países y sirve a clientes como Microsoft, SAP y CSC. La organización ha establecido un modelo de réplica para permitir que la solución se expanda a otros países, entre ellos España, y consiga su objetivo: un millón de puestos de trabajo y un cambio sistémico a la hora de crear empleo para personas con discapacidad.

Ahora las empresas españolas también pueden contratar especialistas, ser más eficientes y tener un mayor impacto social. ¿A qué esperas? Ponte en contacto con ellos.

También tenemos la iniciativa de James Whelton, un irlandés quien hace años se dio cuenta de que la habilidad de programar sería una virtud casi imprescindible a la hora de encontrar trabajo. Por ello creó CoderDojo, un movimiento mundial de clubes de programación gratuitos para niños y jóvenes, en el que programadores profesionales voluntarios guían a los chicos en sus primeros pasos en el mundo de la programación.

CoderDojo hace que el desarrollo y el aprendizaje de programar sea una experiencia divertida, social e innovadora. Ahora buscan a más personas, en cualquier rincón de España, que se animen a montar su CoderDojo: buscar un local, unos voluntarios, seguir las instrucciones… ¡y a montar tu propio club! Aquí tienes las instrucciones.

Ante la falta de soluciones por parte de los sistemas tradicionales de creación de empleo, es necesario más que nunca ser creativos e implementar ideas innovadoras. Y, ¿qué mejor para ello que comenzar por importar soluciones exitosas?

El resultado será una sociedad más abierta, enriquecida por las nuevas ideas, estrategias y colaboraciones. Será, sobre todo, una sociedad con nuevos modelos de empleo inclusivo en los que más personas tengan acceso al mercado laboral. En definitiva, una sociedad de changemakers, dotada de las herramientas necesarias para hacer frente a los cambios constantes y profundos a los que nos enfrentamos cada día.

¿A qué esperas? Coge una idea, y do it yourself!

 

www.spain.ashoka.org

 

Les mines

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Todos sabemos que la Responsabilidad de las Empresas ha ido evolucionando con el paso de los siglos, no es lo mismo cómo se entendía ésta a finales del siglo XIX que ahora. La Responsabilidad Corporativa ha dependido y dependerá siempre, de lo que en ese momento prime en la sociedad y en los intereses de las empresas. Por ejemplo, si hablamos de la importancia que se da ahora a aspectos relacionados con el cuidado del Medio Ambiente o al Trabajo Infantil o las Condiciones de Trabajo, nada tienen que ver con la visión que había hace apenas cuarenta años, no digamos hace ciento cincuenta. Pero no podemos caer en la postura fácil de cuestionar el pasado porque cada entorno social es diferente y las tecnologías que se han ido utilizando en cada momento son distintas, por no hablar del nivel cultural de la población.

Tampoco para la obtención de la rentabilidad, que es el fin de toda empresa, se han encontrado los mismos caminos. Hay claras diferencias entre las diferentes épocas, no es lo mismo cuando el producto final se obtenía con medios más artesanales y la producción se basaba en métodos manuales con herramientas simples dentro de un taller, que en la revolución industrial en la que empieza a importar el tiempo y se convierte en el objeto de mediciones obsesivas y el trabajador se especializa en una parte del proceso productivo dentro de una fábrica. O en los años de finales del siglo XX, en los que es la tecnología la que facilita una mejora de la producción en menor tiempo, en fábricas y oficinas, con unas condiciones de trabajo más ergonómicas, que se habla de seguridad en el trabajo y prima la idea de que un trabajador satisfecho es mucho más productivo. Todo es muy diferente a lo que ocurre hoy día pues las ideas sociales, además de rentabilidad, exigen a las empresas otros aspectos que van más allá, tales como la flexiseguridad, conciliación, gestión del conocimiento, transparencia, respeto al medio ambiente, a la legislación…

En definitiva, en función de cada época, en la sociedad, ha habido una transformación en la manera de generar rentabilidades en las empresas que les permitieran crecer y sobrevivir. Aquellas que mejor han sabido adaptarse a estos cambios son las que han ido superando cualquier situación de crisis, las que no, o han sufrido mucho o han desaparecido o simplemente han sido absorbidas por otras.

Insisto, no se puede cuestionar la forma en que se ha ido generando rentabilidad, por mucho que nos puedan chocar la organización y las condiciones de trabajo (es cuestión de evolución cultural). Las sociedades van evolucionando en sus maneras de pensar, las estructuras de los mercados (la oferta y la demanda), las legislaciones, las propias tecnologías que también han ido cambiando, la propia cultura, todo en conjunto, ha provocado formas de operar diferentes en las empresas, sin perder nunca, claro está, su objetivo principal: Ser rentables.  Hoy el acceso a la información, lo que podemos llamar la globalidad del conocimiento, provoca además, que si una empresa comete un error éste no solamente se quede en el círculo que afecta a los trabajadores y su entorno más cercano sino que se extienda mucho más allá, incluso saltando fronteras.

En el mes de agosto estuvimos visitando una mina de carbón en la zona del Llobregat, además de ser una experiencia “muy guapa”, como dicen por la zona, fue una visita muy didáctica y que me ha dado pie a escribir este artículo. Nos contaba la guía, de manera muy amena e instructiva, la historia de esta explotación minera. Nos hablaba de los inicios a finales del siglo XIX, de los diferentes emprendedores que habían ido aportando sus ideas, sus tecnologías, de la evolución hasta el año 2011…, su exposición, que además se veía reforzada por la propia visión de situaciones muy bien recreadas, se centraba en la vida de los mineros y sus formas de trabajar en las diferentes épocas. Relataba lo duro del trabajo, las jornadas de doce horas en condiciones que hoy nos cuesta imaginar pero que son cercanas en el tiempo, con frío, agua hasta las rodillas, riesgos provocados por el grisú y los gases, las enfermedades que conllevaba inhalar el azufre y el polvo de carbón, de la falta de iluminación y de la falta de espacio, de la implantación de diferentes métodos de trabajo, de la evolución de éstos y de las propias técnicas y maquinaria… Tenía noticias de lo duro de este tipo de trabajo pero esta visita me despertó algo en mi interior, me impactó, he de reconocerlo.

Hubo tres cosas que me llamaron la atención sobremanera. La primera de ellas era la forma de reclutar trabajadores, la segunda, las propias condiciones de vida de los trabajadores y la tercera, el trabajo infantil.

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Nos relataba la guía, que la zona se caracterizaba por ser totalmente rural. Los payeses disponían de lo suficiente para sobrevivir, un pequeño huerto, ovejas, cabras. Así era el entorno de lo que después se convirtió en una de las zonas mineras más importantes de Cataluña. Llegaron dos emprendedores a finales del XIX buscando carbón y lo encontraron, siendo en ese momento, cuando toda la vida de la comarca da un giro de trescientos sesenta grados.

Al descubrir carbón en aquella zona, los gestores de la misma se encontraron con la dificultad de reclutar trabajadores con experiencia, los payeses no sabían nada de eso, ellos cuidaban cabras y ovejas, por lo que acudieron a la zona de España donde más conocimiento podía haber, me estoy refiriendo a Asturias. Trajeron a estos trabajadores para que, a su vez enseñaran a otros a trabajar en las minas. Poco a poco la explotación fue creciendo en importancia y en galerías lo que hizo necesaria más mano de obra especializada, algo inexistente en toda la comarca. Fue entonces cuando los dueños de las minas decidieron viajar al Levante y al Sur de España, a zonas donde había minas. Pregonando por las calles la promesa de trabajo y casa, encontraron a muchos trabajadores, era relativamente fácil, estaban en una zona pobre en la que escaseaba el trabajo. Fletaron un tren, al que bautizaron como el Sevillano (o el Granaíno, Malagueño; dependiendo desde donde vinieran los trabajadores), que trasladó a todos estos nuevos trabajadores hasta la explotación minera.

Hasta aquí nada fuera de lo normal sino algo propio del mercado de trabajo, la movilidad geográfica, la emigración. Lo que me llamó la atención fue el hecho de cómo se organizaba el trabajo. Agrupaban a los hombres, al principio no había mujeres, en grupos de diez y les alojaban en casas. Les organizaban en dos turnos de doce horas cada uno (cinco trabajadores por turno). Algunas galerías habían sido excavadas bajo el río Llobregat, por lo que más o menos la mitad de la jornada se la pasaban achicando agua y la otra, extrayendo el carbón. Intenté imaginarme lo que puede suponer trabajar doce horas con el agua hasta las rodillas.

Había galerías sin tanta agua, pero aun así, con niveles de humedad muy altos, los turistas que allí estábamos pudimos comprobarlo in situ. Los mejores amigos de estos trabajadores eran, un pajarillo en una jaula y las ratas. El primero porque si le observaban removerse, casi agonizando, significaba que los niveles de oxígeno eran bajos o que el aire era tóxico, las ratas porque son capaces de detectar derrumbamientos y si éstas salían corriendo, los mineros no perdían el tiempo y las perseguían a toda velocidad hacia la bocamina.

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Cada minero era responsable de su material y si se estropeaba, tenía que sufragarlo de su propio bolsillo. Pero no había dinero porque el salario de estos trabajadores consistía en el alojamiento y en unos vales para el economato de la comuna. ¡Ojo! Solamente de su comuna, no de las otras ni en los pueblos cercanos, de esta manera se evitaba que se mezclaran los unos con los otros, lo que podría generar conflictos. En definitiva, vivían aislados, solo para trabajar.

La esperanza de vida era corta, cuarenta años, cuarenta y cinco como mucho, bien por los accidentes, bien por las enfermedades provocadas por la inhalación de los gases que se emanaban dentro de la mina.

Ingenuo de mí, le hice una pregunta a la guía. Si las condiciones eran tan duras y tal como lo pintas, de explotación del ser humano, ¿por qué no abandonaban las minas y regresaban a su tierra murciana? Su respuesta fue muy sencilla. “En general, no era posible por dos razones: La primera por el desconocimiento en la época de la geografía española. Imagina, a principios del siglo XX, que un minero sale de la explotación camino de su tierra, ¿a quién pregunta el camino? ¿Al payés?, bueno éste”, continuó la guía, “si era algo avispado podría preguntarle cómo vino y ante la respuesta de en tren, responderle que siguiera la vía. Pero sobre todo, porque los mineros no disponían de dinero, recuerda que les pagaban con vales de comida que solamente servían para el economato de la comuna”.

Finalmente, lo que más me llamó la atención es el trabajo infantil. En los inicios de la explotación en la mina, trabajaban niños a partir de seis u ocho años, eran muy útiles porque al ser pequeños podían moverse por los espacios reducidos con facilidad. Más tarde esta edad se amplió hasta los trece años. Los trabajos más peligrosos los hacían los niños que se convertían en adultos a edades muy tempranas. Cuando se incorporaron las mujeres a las comunas, su quehacer principal consistía en tener hijos, a ser posible, varones, para poder mantener a la familia.

Además, en torno a la mina existían otras industrias, la textil a la que se incorporaron a trabajar las esposas de los mineros y también una central térmica que dotaba de energía a la propia explotación.

Esta explotación minera de más de 750 kilómetros excavados de galerías (hoy selladas), que ha estado en funcionamiento durante ciento cincuenta años, que tuvo su máximo esplendor en los años 50 (llegaron a vivir unas tres mil personas), en la que a mediados de los años 60 se introdujeron nuevas técnicas de trabajo apoyadas en tecnologías más avanzadas que mejoraron considerablemente las condiciones de trabajo y la seguridad, supuso que la economía de la comarca fuese cambiando desde finales del siglo XIX hasta el año 2011, en el que se cierra la central térmica (la mina fue clausurada veinte años antes, en 1991).

El hecho de encontrar carbón en esta comarca, está claro, supuso un auténtico cambio para la vida de la zona y conllevó un importante avance industrial y económico para la zona de l´alt Berguedá, en particular y para Cataluña, en general.

Esta mina fue evolucionando desde sus inicios a finales del siglo XIX hasta su cierre. Sus comienzos nada tienen que ver con sus épocas finales, ni en cuanto a la organización ni a las condiciones de trabajo ni a la seguridad ni, por supuesto, a la tecnología. Inicialmente se trabajaba con medios artesanales en condiciones muy complejas y poco productivas, sin medios de transporte del carbón, salvo el propio músculo de los mineros; posteriormente, buscando la rentabilidad de un mineral demasiado caro en sus fases de extracción y transporte, se implantan nuevos métodos de trabajo, nuevas herramientas mecánicas y un  sistema de vías y vagonetas tiradas por animales que permitían que el producto extraído llegara mucho más rápido a su destino. Desde mediados del siglo XX y hasta su cierre, se empiezan a introducir medios mucho más operativos, herramientas mecánicas más potentes, medios de transporte eléctrico o combustible, hechos que mejoraron considerablemente las condiciones de los trabajadores, dentro de que el trabajo en la mina seguía y sigue siendo muy duro, como todos podemos imaginar. Inversiones y sobre todo las propias reivindicaciones de los mineros que durante toda su historia se han ido produciendo en la cuenca minera del Berguedà, claros ejemplos de ello son la revuelta de Figols en 1932 y la huelga minera de 1977.

Hubo otros aspectos que también evolucionaron adaptándose a los tiempos. La construcción de edificaciones en formato Comuna cerrado que pretendían limitar los niveles de absentismo de los mineros (en los inicios algunos eran de la zona y también eran agricultores o ganaderos) y que posteriormente evolucionaron a un sistema abierto. La forma de remuneración que pasó de estar basada en vales útiles solo dentro de la Comuna a dinero de curso legal. La construcción de una central de energía térmica que permitió disponer, entre otras cosas, de sistemas de refrigeración dentro de las minas, etc.

Pero toda transformación conlleva aspectos que no siempre son beneficiosos para todos. Encontrar carbón supuso, como hemos visto, otros cambios, ya no solamente en la vida social, sino también en el entorno ambiental. Las propias excavaciones, en la orografía del terreno; la construcción de las instalaciones para el transporte de los minerales (vías, caminos, carreteras, cintas transportadoras…); el alojamiento de los trabajadores; los lavaderos y la central térmica. Lo que hoy está destinado a una actividad meramente turística, constituyó una acción del hombre que impactó en el entorno de manera importante.

Seguramente por el hecho de que hoy estamos más sensibilizados respecto al cuidado de nuestro entorno, cuando vi aquellas estructuras de cemento y hierro, algunas ennegrecidas por el polvo de carbón, dentro de un paraje de la naturaleza que me pareció impresionante, me produjo una mueca de sorpresa ante tal aberración pero, casi de inmediato, me vino a la mente aquello de que no debemos juzgar el pasado sino aprender de él.

Continuamos con nuestra visita y la guía nos contaba el proceso de lavado del carbón con aguas del río Llobregat, “imaginad cómo llegaban las aguas a Barcelona”, nos relataba, las emisiones de una térmica que se nutría, para poder funcionar, de un mineral muy rico en azufre y que provocó la destrucción de los bosques de alrededor así como una nube tóxica en todos los pueblos colindantes (esta instalación fue sancionada por emisiones altas, por incumplir los protocolos de Kyoto y tuvo que cerrar en el año 2011).

Lo más significativo de la visita fue escuchar la historia de unas instalaciones que supusieron mucha inversión por parte de sus diferentes gestores para hacerlas rentables y, todo ello, para la extracción de un producto de poca calidad y con unos costes de extracción y transporte muy elevados en relación con los de la competencia y considerado, además, muy contaminante, pero que, sin embargo, durante muchos años, fuera por el motivo que fuera, se consiguió rentabilizar.

Al final de la visita, mientras nos hacíamos unas fotos, me planteé una serie de preguntas, claro con la visión de una persona que vive en el siglo XXI: ¿Mereció la pena tanto esfuerzo, tanto sufrimiento? Inmediatamente deseché estas preguntas de mi mente porque para cada época se pueden responder de manera diferente.

No voy a desvelaros más de la visita a este entorno, que por cierto se llama Museu de les Mines de Cercs en la colonia de Sant Corneli, es mejor que si tenéis oportunidad, las visitéis y saquéis vuestras propias conclusiones.

 

Juanjo Valle-Inclán • Responsable de Personas y Valores de Mediapost Group

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Javier Urra: “Los niños no son el futuro, son el presente, ya son ciudadanos de pleno derecho”

Javier Urra fue uno de los participantes en el reciente encuentro “Gestionando Hijos”, un evento celebrado el pasado 11 de diciembre, dirigido a padres y madres que quieren saber más para educar mejor y que fue copatrocinado por Ideas Imprescindibles, la marca social de Mediapost Group.

Javier Urra es psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgados de Menores de Madrid desde 1985. Durante tres años trabajó con jóvenes muy conflictivos en el Centro Piloto Nacional de Reforma de Cuenca y desde entonces desarrolla su labor en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y en los Juzgados de Menores de Madrid. Saltó a la escena pública cuando en 1996 fuera nombrado Defensor del menor de la Comunidad de Madrid, puesto que mantuvo hasta 2001.

Javier Urra abrió el evento “Gestionando Hijos” y en este post publicamos su ponencia íntegra, que esperamos que disfrutéis y que sea una fuente de inspiración.

Javier Urra inició su ponencia matizando que “el niño tiene que ser un fin en sí mismo y la educación es un medio para conseguir lo mejor para él y para los demás. Los  niños no son el futuro, son el presente, ya son ciudadanos de pleno derecho. La infancia es un presente cargado de futuro. Son la esperanza y la esperanza es una obligación.”.

A lo largo de su conferencia advirtió sobre la aspiración de muchos padres: “Educar para que mañana los niños sean felices no es real, no es verdad. Las pérdidas y las incomprensiones son parte de la existencia. Nuestros niños tienen que aprender a aburrirse, a manejarse en la soledad. Creo que esta sociedad exige a la vida mucho más de lo que la vida le puede dar”.

“Gestionando hljos” es un evento que nace con vocación anual y que tiene como objetivo contribuir a colaborar con madres y padres en su labor educativa. Entre los ponentes que participaron este año se encuentran psicólogos, pedagogos, terapeutas, investigadores, filósofos y educadores.