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Un paso más en la evolución

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En los tiempos que corren la tecnología inunda nuestras vidas, la ley de Moore, que expresa que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado, continúa cumpliéndose más o menos rigurosamente y aumenta la capacidad de procesamiento disponible, cada día nuestra vida se complementa con nuevos hábitos tecnológicos que prometen hacernos la vida más confortable (otro debate, quizás mucho más extenso es si lo consiguen o no). Gran parte de estos avances han sido ideados por los grandes pensadores de nuestra época, genios en muchos casos, que en algunos casos ya comienzan a peinar canas, dejando atrás la sensación de inmortalidad con que la juventud nos embarga. En esta encrucijada vital y con millones de dólares disponibles para invertir, se han puesto manos a la obra para abordar el siguiente paso evolutivo; pero esta vez no se espera que una mutación aleatoria que nos haga más eficaces desde un punto de vista biológico, y por lo tanto, más capaces para adaptarnos mejor a nuestro entorno, al más puro estilo Darwiniano, en este momento pretendemos dirigir concisamente este paso evolutivo a través de la biotecnología, la nanotecnología, la genética y todas las ciencias relacionadas. Empresas como Apple, Google y Facebook, gigantes tecnológicos de nuestro tiempo, abren divisiones especializadas e incorporan a las mentes más brillantes en sus respectivos campos. Las afirmaciones son asombrosas: “La raza humana llegará en pocas décadas a ser capaz de vivir cerca de 500 años”, después de recopilar datos sobre nuestro comportamiento durante tantos años, realmente no desean que desaparezcamos de la faz de la tierra.

¿Estará esta tecnología disponible para todos los seres humanos o solo disponible para unos pocos elegidos con la capacidad económica de acceder a ella? Sin duda, en un primer momento, solo unos pocos elegidos podrán evolucionar de este modo, pero como muchos avances poco a poco se convertirá en una herramienta accesible para todos. La promesa de mejora en nuestra calidad de vida es inimaginable, seremos capaces de predecir enfermedades y ponerles remedio en breves periodos de tiempo atacando la raíz del problema liberando sustancias en zonas específicas, podremos desarrollar nuestro potencial intelectual apoyándonos en complementos integrados en nuestro cuerpo y retrasaremos el envejecimiento celular para hacer nuestras vidas más duraderas. ¿Pero todo ello a qué precio?

No está lejano el día en que la capacidad de la inteligencia artificial supere la capacidad de la mente humana, en cuanto ese momento se convierta en realidad tendremos en nuestro horizonte uno de los mayores retos que afrontaremos como especie; conseguir utilizar las bondades de los nuevos avances sin destruirnos a nosotros mismos. Reto que hemos afrontado con escaso éxito en los tiempos precedentes, como por ejemplo el correcto uso de la energía nuclear. Conseguir una nueva era donde los seres humanos vivamos más y en mejores condiciones es sin duda una promesa apetecible para todos, pero debemos conseguir que la realidad no supere a la ficción y hemos creado mucha ficción sobre este tema.

 

Artículo escrito por Marcos Rojo Rodríguez, Responsable del Dpto. Innovación y Tecnología de Mediapost de Mediapostgroup
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

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Sólo debemos luchar constantemente en defensa de la vida

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Cuando se tienen nueve años, el mundo es una mezcla de realidad y fantasía que permite tratar los grandes temas de la vida con la ingenuidad propia de la infancia. En los años sesenta Miguel y Paquito ocupaban sus ratos de ocio jugando a la guerra. Ávidos lectores de aquel cómic que se hizo famoso en la década anterior, el “Hazañas Bélicas”, repetían en sus juegos las historias que narraban de forma heroica los actos acontecidos en la Segunda Guerra Mundial y en el que casi siempre los aliados eran los buenos, qué cosa, ¿verdad? Se hacían llamar capitán Mike y teniente Frank y, además del pantalón corto, los calcetines hasta la rodilla y sus Chirucas, iban armados con palos de escoba a modo de fusiles y las pistolas de pinzas (que cogían del lavadero de sus casas y tras la pertinente transformación las utilizaban para lanzar proyectiles de madera). Aquella tarde del verano del 67 el capitán Mike y el teniente Frank se disponían a conquistar un territorio hostil situado en la parte trasera del edificio de viviendas de protección oficial en el que vivían.

El enemigo estaba situado estratégicamente en los balcones de las casas y no era otro que las vecinas que salían a tender o a recoger la ropa. Así, la señora Águeda, la señora Aurora o la señora Rosa se convertían en peligrosas francotiradoras que había que evitar. “Cuidado Frank a tu izquierda”, gritaba Mike mientras imitaba el sonido de las balas y se tiraba al suelo disparando virtualmente su fusil para salvar la vida de su compañero. Por su parte, Frank corría desesperado hacia el promontorio en el que tenía que colgar la bandera, señal de que habían completado la misión. Fue todo muy rápido, de repente, en el balcón del tercero apareció Ana Mari, aquel ángel rubio que era el amor secreto de Frank. Fue una décima de segundo lo que lo embelesó, lo suficiente para no ver aquel pedrusco en el camino que dio con sus huesos en el suelo. No supo por qué, pero bien por seguir con el juego o por no hacer el ridículo delante de su amada gritó. “Mike me han dado” y en una interpretación digna de un Goya escenificó una muerte heroica.

A todo esto, la señora Águeda, que había observado la escena y viendo que el niño Paquito no se movía, gritó por el balcón, “Reyes” –era la mama del teniente Frank– “que tu hijo se ha caído y no se mueve, ve pronto”. El teniente Frank, que miraba por el rabillo del ojo la cara de angustia de Ana Mari, mientras escuchaba las salvas que le dedicaba su compañero, tal y como mandaban las “Hazañas Bélicas”, volvió a la vida gracias a un milagro en forma de azote que recibió en el trasero por parte de su progenitora mientras le decía, “pero mira cómo te has puesto y el susto que me has dado. Deja ya de jugar a la guerra, no sabes lo que es eso”…Lo peor, las carcajadas de Ana Mari en el balcón.

Casi cincuenta años después, un trocito de alma en forma de lágrima resbaló por la mejilla del teniente Frank. Su mujer le acababa de preguntar, “Oye, ¿Sabes quién se ha muerto? Aquel amigo tuyo de la infancia. Sí, aquel que te encontraste hace poco y que pusieron la tienda de ropa con su mujer, aquí cerca de casa”. El capitán Mike había perdido la batalla de su vida, le falló el corazón. Paquito, hoy Paco, miró al cielo, el mismo cielo de hacia cincuenta años, el cielo que ampara la guerra y la paz, la vida y la muerte, los sueños y los recuerdos. En vez de salvas imaginarias disparadas con un fusil de madera, envió a ese cielo el típico saludo militar llevándose la mano a la sien, diciendo “A sus órdenes mi capitán” mientras pensaba…Hoy se pelean por banderas, banderas inútiles que enfrentan a personas y no se dan cuenta que el peor enemigo lo tienen dentro en forma de penosa enfermedad. “Ojalá llegue el día en el que los hombres y mujeres apuesten sólo por la vida y que sean capaces de dejar de lado intereses e intolerancias para luchar juntos con el máximo coraje y quizás poder derrotar al enemigo común…todas aquellas enfermedades que sesgan vidas y sueños”.

 

Artículo escrito por Paco Sosa, Comunicación y Markerting de Mediapostgroup
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

Sobre el individualismo ético

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Cuando observo los síntomas de la, así llamada, “crisis económica”, me doy cuenta de que se confunden los síntomas con el origen de la situación, no es extraño, es, de hecho, una actitud común y extensible a otros aspectos de la vida en la consciencia humana contemporánea. Desde mi punto de vista, lo que viene ocurriendo, no ya desde hace unos pocos años, sino desde hace décadas, no es, precisamente, una “crisis económica”.

Del mismo modo podría decir, que no concibo “la felicidad” tal y como nos la presenta la imaginería mediática, la vida es lo suficientemente compleja y rica en matices como para que una idea unilateral, homogénea y masiva de la felicidad pudiera justificar su devenir, el devenir de la vida. No relaciono estos conceptos (crisis económica y felicidad) de modo casual, observo una estrecha interacción entre ellos, tanto funcional como simbólica, y, la nada inocente gestión que se hace de los mismos nos está conduciendo a un estado de letargo o “desesperación sostenible”, en términos anímicos, de desequilibrios sociales y degradación ambiental insostenibles.

La aparente extrañeza que pudiera producir esta relación se vería rápidamente desactivada con sólo dar un paseo por una ciudad cualquiera de Europa, por cualquiera de sus calles comerciales, repletas de imágenes y reclamos en los que se percibe una invitación sugestiva a la evasión consumista, o también, asomándose a las estadísticas que recogen el ingente consumo de medicamentos estupefacientes. Por poner dos ejemplos.

Pienso que el sentido de la vida es la experiencia de la vida. La vida es una propuesta de experiencia: proposición y experiencia como límites y fundamento al mismo tiempo, en presente, de la consciencia, desde los que afrontar los retos de la vida. Es una posición de coraje, sin duda, pues supone abandonar toda creencia o prejuicio en el que hubiéramos podido sostener cualquier garantía de seguridad.

La poesía ha reconocido la vida como una etapa del gran viaje, desde hace cientos de años. En nuestra época el viaje no puede asegurarse más allá de las certezas que cada cual, individualmente, pueda vislumbrar desde el ejercicio de su propia iniciativa, lo que nos indica un sentido esencial de nuestra experiencia de la vida: desarrollar “el ser de iniciativa” que nos trajo a este mundo, que nos sostiene durante el viaje, y que nos revela su presencia cada vez que nos percibimos en estado de carencia, aislados o faltos de libertad. “El ser de iniciativa” que propone todas las preguntas y que, de de vez en cuando, nos regala respuestas.

Desde esta perspectiva no es posible comportarse como un creyente, como disposición general del ánimo, únicamente el futuro nos indica las metas, más allá de las condiciones dadas, pues sólo desde la aspiración del futuro son reconocibles los ideales.

Los ideales, que no son tan superficiales como para que la, así llamada, realidad, los condicione o satisfaga. Esto quiero decir, también, que la experiencia anímica no está sujeta de un modo determinado al carácter perecedero de los sucesos exteriores, y, que los ideales tienen una vida independiente, una entidad que trasciende la naturaleza y el tiempo. Si no, no serían ideales.

Podríamos proponernos, tal vez fuera necesario, un ejercicio de observación sobre la idea de “crisis económica” desde un “horizonte de ideales” y desde el ejercicio del “ser de iniciativa”, pues lo que manifiesta esta situación es el modo tan abstracto en el que experimentamos la realidad espiritual de la existencia. Quiero decir, que cuando pensamos en economía desaparecen las consideraciones éticas en relación al comportamiento humano, esta ausencia configura el “carácter peculiar” de la vida económica y social en nuestro tiempo: una vida económica carente de ideales y sin sujeto responsable (trascendente).

La evolución de la economía no puede desvincularse de las consideraciones éticas, si pensáramos en cualquier cosa que pudiera representar un valor, esa simple consideración sería, de hecho, un juicio ético. Por lo tanto, para nombrar la actual situación social no debiéramos apelar a otros términos que aquellos que nos remiten a la idea de una “crisis cultural-espiritual”, o, dicho de otro modo, la vida cultural no se ocupa lo suficiente en la realidad económica.

El desafío consiste en trascender la visión dogmática del determinismo materialista sobre el comportamiento económico, advertir los intereses ocultos que mueven las formulaciones relativas a las leyes del mercado, la maximización del beneficio, y todos aquellos conceptos que nos alejan de la verdadera experiencia económica.

Tenemos que pensar e imaginar la realidad económica como una experiencia humana fundada en la decisión individual consciente y libre: en el libre reconocimiento de la propia necesidad, de la necesidad del prójimo. Pensar en la humanidad necesitada como un todo.

El inicio de una nueva época, un camino hacia la prosperidad genuina, aquella que llegará a manifestar los incalculables dones de los que somos portadores los seres humanos, las facultades creadoras por la cuales aspiramos dar cuerpo a un inédito “nuevo orden social”.

 

Artículo escrito por Mikel Vázquez Eguskiza, Director de Identidad Corporativa Triodos Bank
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

¿Qué es y para qué sirve la meditación?

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Cada vez más personas practican la meditación. Personalidades como Steve Jobs, David Lynch, George Harrison, Richard Gere, Gwyneth Paltrow, Clint Eastwood, Jennifer Aniston o Alanis Morrissette son o fueron meditadores expertos. Muchas compañías punteras como Google ofrecen programas de meditación para sus empleados e incluso la meditación se practica dentro del ejército de Estados Unidos. ¿Pero la meditación es una practica realmente beneficiosa o se trata sólo una moda pasajera?

Para las mentes más abiertas, la meditación es una práctica milenaria que permite dominar la mente y al mismo tiempo alcanzar un estado de conciencia plena. Para los más racionales, la meditación es una técnica que reduce el estrés y aumenta el bienestar general.

No se conoce con exactitud el origen histórico de la meditación pero se cree que surgió hace más de 5.000 años, en la India, dentro de la tradición védico-hinduista, y en concreto dentro del movimiento ascético que conocemos como yoga. Las religiones posteriores -budismo, cristianismo, la tradición cabalística judía o el sufismo musulmán- profundizaron en las prácticas meditativas, conscientes de sus efectos beneficiosos.

La introducción de la meditación en Occidente se debe sobre todo a la labor evangelizadora de figuras como Swami Vivekananda (1863-1902), Paramahansa Yogananda (1893-1952), Jiddu Krishnamurti (1895-1986) y Swami Vishnudevananda (1927-1993), que viajaron desde la India hasta Estados Unidos para dar a conocer la meditación al mundo occidental.

Hasta la década de los setenta, la meditación siempre estuvo ligada al plano religioso-espiritual, pero como consecuencia del trabajo de investigación de médicos, psiquiatras y psicólogos como el norteamericano Jon Kabat-Zinn, la meditación también empezó a introducirse con resultados muy positivos en los tratamientos a pacientes que sufrían estrés, ansiedad o depresión. Surgió así lo que conocemos como “Mindfulness”. El propio Jon Kabat-Zinn, creador del Mindfulness, lo define como “prestar atención de forma intencionada al momento presente, sin juzgar”. El Mindfulness es una disciplina, alejada de toda vinculación espiritual, que se basa en el método científico, es decir, en la observación sistemática, la medición y la experimentación.

Esta nueva visión de la meditación ha facilitado una mayor comprensión por parte de las mentes occidentales, más pragmáticas y escépticas que las mentes orientales, y ha sido clave para su expansión dentro de sectores tan influyentes como la alta dirección, la cultura o el deporte de élite.

¿Pero cuáles son realmente los efectos de la meditación? ¿Por qué cada vez son más los médicos que la recomiendan y son más las personas que la practican en todo el mundo?

A continuación enumeramos diez beneficios que han sido demostrados a través de estudios científicos.

  1. Ayuda a aumentar la atención. La meditación incrementa nuestra capacidad para estar atentos y nos ayuda a centrarnos durante más tiempo en una tarea.
  2. Fortalece el sistema inmunológico. La práctica de la meditación eleva nuestro número de leucocitos y linfocitos, las células de la sangre que ayudan a luchar contra los virus y las bacterias.
  3. Reduce el impacto emocional del dolor. Las personas que meditan toleran mejor el dolor, porque las áreas de sus cerebros que responden al dolor se muestran menos activas.
  4. Relaja. La amígdala, el conjunto de neuronas responsable de la gestión del miedo, la ansiedad y el estrés, es más pequeño entre los meditadores. Esta circunstancia provoca una notable reducción de los niveles de estrés.
  5. Reduce en un 50% la posibilidad de sufrir un ataque cardíaco. Los enfermos coronarios que practican meditación sufren la mitad de accidentes cerebrovasculares que aquellos que no la practican. Además la meditación reduce la hipertensión y los niveles de colesterol.
  6. Aumenta el grosor del cerebro. La meditación incrementa el volumen de materia gris en áreas relacionadas con la regulación de las emociones y el autocontrol, aumenta el grosor cortical en áreas relacionadas con la atención y refuerza la región del cerebro central (cingulado anterior) que regula el dolor.
  7. Retrasa el envejecimiento. Los meditadores muestran una mayor actividad de la enzima telomerasa, encargada del mantenimiento de los extremos de los cromosomas –los denominados telómeros –, lo que redunda en un retraso del envejecimiento celular.
  8. Aumenta tu autocontrol. La meditación ayuda a gestionar emociones negativas como la ira. Los meditadores tienen una mayor capacidad para encontrar el equilibrio y para mantener la calma en situaciones de estrés.
  9. Mejora tu vida social. La meditación fomenta la actividad de las neuronas espejo, lo que revierte en una mayor capacidad para sentir empatía y favorecer la creación de vínculos sociales. Además reduce sensaciones como la soledad y la angustia.
  10. Potencia la creatividad. La meditación genera claridad mental y emocional, despeja la mente y mejora la capacidad de concentración. Algunos meditadores aseguran que durante la meditación experimentan revelaciones e inspiraciones.

 

El Hombre Mas Feliz del Mundo – Que Es La Meditacion En Terminos Simples

 

Artículo escrito por Jesús Vázquez, Director Creativo de Materiagris
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

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Creatividad supraconsciente: dejarnos enseñar por nuestra mente creadora

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Para mí hablar de creatividad es hablar de honestidad, la parte más incorrupta y pura del ser, la infancia, la sabiduría original. Sólo hay que mirar a la infancia, observar los juegos de un niño, sus dinámicas y procesos, para saber que todos somos verdaderos artistas cuando somos niños. Esa capacidad de crear, de imaginar, de superar obstáculos.

Un niño es capaz de convertir una piedra en un superhéroe, una caja de cartón en una nave espacial. Un niño es capaz de dibujar una maraña de líneas y explicarte que está dibujando a Dios. Pero ¿qué sucede al hacernos mayores? ¿Qué pasa cuando un niño entra en una escuela, en el sistema, en el camino marcado para su evolución. El niño comienza a “aprender”, marcada una clara dirección de donde está lo correcto y lo incorrecto, a veces hasta le piden colorear dentro de un límite muy concreto “sin salirse de la raya”. Entonces ¿dónde queda su capacidad de salirse de la raya?, ¿dónde queda su propia creatividad? ¿dónde queda su propia manera de hacer las cosas? ¡A nadie le importa!

La educación nos adoctrina estricta-mente con disciplinas académicas en un esfuerzo por ejercitar diariamente el lado izquierdo de nuestro cerebro. Este lado será el que nos haga productivos y perfectos participantes de una sociedad a la que debemos “pertenecer” si no queremos caer en el doloroso vacío de la exclusión. El sistema está diseñado de una manera directiva y estricta donde todo lo que no adquiere la capacidad de resolver problemas académicos y ajustarse a las expectativas externas y a los resultados esperados, “no sirve”. O aprobamos o suspendemos.

¿Cuántos niños que no son buenos académicamente sienten que realmente “están suspendidos”? ¿Hay alguien que les diga que si no tienen el talento de estudiar podrían tener otro talento? ¡No! Si no te adiestran, no vales, no encajas, no sirves a la sociedad. Pero, ¿cómo servir de otra manera? ¿Cómo descubrir tu verdadero talento? Quizás muchos creemos estar realmente “suspendidos” en este aspecto, tan desconectados de lo que sentimos, que no sabemos quienes somos o donde colocarnos ordenadamente dentro de esta extensión infinita que nunca atisbamos.

¿Podemos decidir qué dibujo hacer y cómo colorearlo?… ¡NO! La creatividad es la gran excluida del sistema. Existe pero la mayoría no quieren abrazarla. El miedo a salirnos de la raya nos lleva a cerrar el camino. A cerrar las posibilidades o dones infinitos en cada ser humano, y por lo tanto a la pertinente frustración. Creo que necesitamos cambiar el foco de atención, hemos estado demasiado tiempo utilizando, valorando y ejercitando sólo una parte del cerebro y por lo tanto la otra ha quedado atrofiada. Ahora ha llegado el momento de quitarse la escayola, darse cuenta que tenemos todos los músculos inmóviles, y ponerse manos a la obra para fortalecer y engrandecer esa otra parte de nosotros; nuestra CREATIVIDAD.

La sabiduría de la mente debe unirse a la sabiduría del cuerpo. LO CONSCIENTE da lo INCONSCIENTE. ¿Sólo lo que se ve importa? ¿Y lo invisible? En las antiguas civilizaciones, en el origen, nuestros ancestros de las cavernas, en la Grecia antigua, todos sabían que la creatividad llegaba a través de un “espíritu divino”. Crear era rezar. ¿Qué ha pasado? ¿En que momento creímos que el ser humano podía tener la potestad cómo para ser más grande que el propio universo? Todos los creadores describen el proceso creativo cómo “algo más grande que te posee”, sin que tu puedas evitarlo “algo te toma”.

Un fluir de ideas, imágenes, música, poesía…Sea cual sea la herramienta, cuando comienzas el proceso creativo algo que sabe más, te utiliza cómo vehículo. Este es el RETO. No podemos controlarlo. El arte nos conecta con la capacidad de entrega, la capacidad de “ser tomados”. Un artista no está usando su intención para su propio beneficio, un artista está siendo “tomado” por una realidad que necesita hacerse manifiesta a través de un cuerpo. ¿Podemos entregarnos a esta ilógica, inmedible, incontrolable realidad? ¿Cómo entregarnos a lo desconocido sin miedo a desviarnos del camino por donde todos caminan? ¿Qué es esa fuente de donde los genios dicen recibir la inspiración o el impulso creativo? ¿Cómo acceder a esa fuente? ¿Cómo relacionarnos con esta fuente sin creer que vamos a perder la cabeza?
C. G. Jung utiliza el término SUPRACONSCIENCIA para definir esa capacidad intangible que nos dirige, esa fuente de inspiración, ese impulso que nos toma.

Algo que nos mueve tanto emocional, racional o instintivamente. Esa parte que dirige nuestro pulmón sin que nosotros hagamos nada para querer respirar. Esa capacidad que tiene el cerebro de conectarse con una sabiduría universal, que está estrechamente ligada con la intuición. Para mí, la CREATIVIDAD SUPRACONSCIENTE es una experiencia que debemos encontrar si queremos rescatar la pureza original del artista que todos fuimos y seremos.


Artículo escrito por Cecilia Rius Canal, Artista y Canalizadora
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

 

Responsabilidad Individual

Responsables, nosotros mismos

Responsabilidad Individual

 

Fue el magnífico novelista estadounidense Henry Miller el que dijo: “Somos nosotros mismos los que creamos nuestro destino cada día…La mayoría de los males que padecemos son susceptibles de ser achacados a nuestro propio comportamiento”

No debería haber duda alguna de que somos los autores fundamentales de la mayoría de nuestros problemas y desgracias. Las consecuencias que estamos experimentando son debidas a nuestra propia conducta, pero somos demasiadas personas quienes intentamos echarle la culpa a otros. A menos que nos demos cuenta de que somos nosotros los que estamos creando nuestros propios problemas, tendremos que seguir pagando por nuestros actos, una y otra vez.

Al enfrentarnos ante cualquier apuro que tengamos, será sabio que antes que nada nos señalemos a nosotros mismos con nuestro dedo. Muchos de los problemas que tenemos en la actualidad son resultado de decisiones que tomamos o de actos que realizamos en el pasado. Y muchos de los problemas que experimentaremos en el futuro serán debidos a decisiones que tomaremos o a acciones que ejecutaremos hoy o mañana.

Traspasar la culpa no funcionará. Inicialmente es mucho más fácil, pero a largo plazo no nos aportará nada positivo echar la culpa a la gente, a las cosas o a los acontecimientos, raramente, si es que lo hace alguna vez, solucionará nuestros problemas porque su eliminación depende de nuestra voluntad para ser responsables de haberlos ocasionado, y luego de hacer algo al respecto.

Cuando dejemos de echar la culpa de nuestros problemas al resto del mundo ganaremos poder y control sobre nuestra vida. Seamos responsables de los problemas en todas las áreas de nuestra vida. Seamos responsables –no las circunstancias ni la gente– de nuestros problemas. Debemos ser duros con nosotros mismos y amables con todos los demás, porque sólo así tendremos una oportunidad de identificar la causa de nuestros problemas.

No somos seres desvalidos que nos encontramos sujetos a fuerzas oscuras y misteriosas. La próxima vez que nos descubramos quejándonos de un problema en la empresa o con nuestra pareja, comencemos a pensar en primer lugar por el grado de responsabilidad que puedo tener sobre él y es muy posible que seamos igual de responsables –sino más– que nuestro compañero de trabajo o pareja.

Sólo desde el convencimiento de que tenemos mucho más control de nuestros problemas de lo que creemos y decimos, tendremos la voluntad para solucionarlos.

 

Artículo escrito por Ignacio Pi, responsable global de Mediapost Group
Publicado en el nº 8 de la revista Ideas Imprescindibles

Tu dolor quiere ayudarte

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Cuando el dolor duele, duele. Si nos dañamos un tobillo, buscamos cura, no concebimos caminar cojeando sin haber hecho nada al respecto. En cambio, cuando el dolor es emocional, lo normalizamos, nos consolamos diciéndonos cosas tipo “así es la vida”, pues sí, la vida conlleva momentos de dolor, por supuesto, pero no hacer nada al respecto, es condenarnos a nosotros mismos a llevar una vida en la que de vida, tiene poco.

Pues bien, ¿Qué podemos hacer?

Primero: tiene que doler y mucho. Si no duele más de lo que estamos acostumbrados a aguantar, no buscamos una salida, una solución.

Segundo: no reprocharnos nuestro dolor… aprendimos matemáticas e historia pero no nos enseñaron a conocernos a nosotros mismos, a saber cómo funciona esto de ser humano.

Tercero: darle un sentido a nuestro dolor. Porque lo tiene. Todo tiene un sentido, esto del “azar cósmico” nos deja demasiado desamparados ante la vida, yo abogo por la auto-responsabilidad, por tener poder y por tanto, elección. Pues bien, tu dolor te está hablando, te está pidiendo algo que necesitas desesperadamente, si no, no estaría.

Descubrir qué es lo que quiere no es complicado, lo sabes pero como no te han enseñado cómo, resulta así de primeras, inconcebible. Pregúntale a tu dolor qué es lo que tiene de bueno y te aseguro que tras hacer repetidamente esta pregunta te darás cuenta de que lo que te está pidiendo es justo aquello que necesitas. Y la gracia está, en que justo aquello que necesitas es lo contrario a lo que consigues con tu dolor.

¿Somos tan absurdos como para utilizar una emoción, una forma de hacer, un pensamiento, una forma de ser que nos hace daño porque queremos conseguir algo que es bueno para nosotros? Sí, porque en su día nos sirvió, cuando éramos demasiado jóvenes para encontrar otra opción y aquella que encontramos, nos mantenía a salvo.

Nos guste o no, no somos tan complicados, nos auto instalan y nos auto instalamos programas que responden a “esto funciona”, “esto no funciona” y aquello que en su día funcionó y hoy ya no lo hace, lo seguimos utilizando, con la convicción de que una vez más haga.

Cuando el dolor duele, toca mirarlo para ver qué es lo que quiere y encontrar nuevas formas de acción, de pensamiento y de emoción, para darle aquello que te está pidiendo. Compensa, porque lo que duele, duele.

 

www.irenemolina.es

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Organizaciones emocionalmente ecológicas

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Gran parte de nuestra vida adulta transcurre trabajando en distintos tipos de organizaciones ¿De qué nivel de salud gozan? ¿Promueven el desarrollo humano y profesional o son tóxicas y generan enfermedad? ¿Qué requisitos deberían reunir para que el tiempo que invertimos en ellas genere riqueza y bienestar además de beneficios?

Para conseguir una vida profesional equilibrada es clave que nuestros objetivos individuales estén alineados con los objetivos de la empresa u organización de la que formamos parte, de tal forma que los valores compartidos den sentido a este tiempo y esfuerzo. Cuando alguien consigue entrelazar sus objetivos personales con los objetivos de la organización desde la que los desarrolla, la motivación y el afán de mejora surgen de uno mismo.

La Ecología Emocional tiene mucho que aportar para la mejora de las organizaciones, partiendo eso sí de que la organización sólo mejora cuando mejoran las personas y que la calidad emocional de todas ellas hará que el “ecosistema organización” sea un espacio donde se pueda crecer, dar y encontrar sentido además de conseguir el cumplimiento de la misión y objetivos que ésta se propone.

Toda organización es un ecosistema vivo y en constante movimiento y cambio que tiene la capacidad de generar su propio equilibrio y sostenibilidad. La calidad emocional va a ser el resultado de la capacidad de todos y cada uno de los profesionales que componen una organización para gestionar su mundo emocional.

La ecología emocional aplicada a las organizaciones da una respuesta nueva, creativa y aplicable al reto de la calidad emocional. El éxito del cambio y la mejora en las organizaciones no depende de lo que hacemos o como lo hacemos sino de nuestra actitud interior, del lugar interior desde el que tratamos de operar el cambio.

En el análisis del ecosistema laboral, la ecología emocional propone aplicar criterios ecológicos de sostenibilidad. Su calidad y equilibrio depende de la armonización de:

  1. Espacios: físicos y territorios intangibles: margen de decisión y maniobra, espacios de seguridad y de incertidumbre; la existencia de espacios protegidos de respeto y confianza; la gestión del estatus y del poder; los espacios de crecimiento individual y de equipo.
  2. Energías: fuente emocional donde las personas se conectan para actuar. Puede ser sostenible: ilusión, creatividad, curiosidad, realización, afecto, pertenencia y sentido, o bien insostenible: obligación, resignación, coacción.
  3. Vínculos que se establecen entre las personas que comparten el territorio-organización: trabajadores, jefes, clientes, proveedores, alumnos, profesores, médicos, enfermeras, enfermos, familiares, etc.
  4. Clima emocional: consecuencia de todo lo anterior que hace que este tiempo de vida invertido sea enriquecedor y promueva lo mejor de nosotros o bien sea fuente de malestar, enfermedad y desequilibrio.

Las empresas y organizaciones emocionalmente ecológicas se preguntan ¿qué necesitan las personas para que la organización progrese? Apuestan por un entorno de trabajo que facilite el crecimiento de las personas que lo integran.

Estas empresas son el futuro porque solo los mejores profesionales querrán desarrollar su misión desde ellas. En ellas y con ellas es posible la integración y la interconexión de las diferentes facetas del ser en lugar de compartimentar, dividir o escindir.

 

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El poder de los líderes introvertidos

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¿Hemos idealizado a los líderes carismáticos? ¿Nos hemos equivocado al considerar la extroversión un rasgo inherente al liderazgo? A pesar de que siempre se han considerado a las personas locuaces, dominantes y simpáticas las más adecuadas para ocupar los puestos directivos, recientes investigaciones parecen desmentir esta teoría. Existen grandes personalidades, como Bill Gates, Mark Zuckerberg, Warren Buffet o Amancio Ortega, cuya introversión e incluso timidez nunca ha parecido ser un obstáculo en sus flamantes carreras.

Una investigación realizada por Francesca Gino, profesora de la Harvard Business School, demuestra que los líderes introvertidos suelen ser más innovadores, creativos y eficientes. Además, según este estudio, los líderes introvertidos se muestran más receptivos a las sugerencias, escuchan con más atención y saben aprovechar mejor las cualidades de sus equipos. Debido a su propensión a escuchar a los demás y a su falta de interés en mostrarse dominantes, los líderes introvertidos se muestran más receptivos a las ideas ajenas y promueven la proactividad y el trabajo en equipo.

Otra investigación realizada por el psicólogo social Adam Grant, profesor de la Universidad de Pennsylvania, desmonta también otro mito: los mejores vendedores no son las personas más extrovertidas. Según su estudio, los introvertidos alcanzan las mismas cifras de ventas que los extrovertidos.

Jennifer Kahnweiler, autora de libros como “El líder introvertido” e “Influencia silenciosa”, asegura que los introvertidos desarrollan mejor sus habilidades directivas cuanto más se centran en aprovechar sus puntos fuertes naturales y menos se preocupan por parecer extrovertidos.

Para Kahnweiler “influir en los demás no radica en obligar a otras personas a ver las cosas como nosotros las vemos, sino en aprender de otros y negociar una solución compartida”. Este enfoque requiere humildad, empatía y perseverancia. Las personas que centran su energía es ser el centro de atención e intentan imponer siempre su voluntad, se pierden la oportunidad de escuchar, aprender y reflexionar, y su capacidad de influencia pierde valor.  Según Kahnweiler  “los líderes introvertidos buscan profundidad sobre la amplitud. Les gusta profundizar, ahondan en temas e ideas, se sienten atraídos por conversaciones significativas, y saben cómo hacer buenas preguntas y escuchar las respuestas”.

Además a los líderes introvertidos no les asusta estar solos – una situación indispensable para la reflexión – mantienen la calma y no son conformistas.

No cabe duda de que es la hora de los introvertidos.

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Entrevista a Victor Küppers: “Vivir la vida con entusiasmo significa vivir la vida con sentido”

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El pasado noviembre Ideas Imprescindibles tuvo la suerte de contar con Víctor Küppers para la celebración de la conferencia “Vivir con Entusiasmo”. Su visión optimista sobre la vida y sus agudas reflexiones cautivaron a las más de 200 personas que asistieron al Valkiria Hub Space.

Durante esos días pudimos compartir con Víctor Küppers anécdotas, opiniones y más de una confidencialidad. A continuación, publicamos una pequeña entrevista que le realizó Paco Sosa, Responsable de Comunicación de Mediapost Group – la compañía impulsora de Ideas Imprescindibles – y que tuvo lugar pocas horas antes de su conferencia.

P.S. Dicen que hay mucha gente que le gustaría cambiar el mundo pero que no muchos quieren cambiarse a sí mismos…

V.K. Sí, sí, es una frase que más allá de tener gracia por el juego de palabras, deberíamos pararnos a pensarla con calma porque tiene mucho fondo. A todos nos gustaría que el mundo fuera mejor, que no estuviera dominado por la codicia, la avaricia, el egoísmo o la injusticia, pero debemos ser conscientes que lo único sobre lo que podemos influir es nuestra manera de ser, y que si queremos que el mundo sea mejor, lo único que está en nuestras manos es ser mejores personas, menos movidas por la codicia, la avaricia, el egoísmo o la injusticia. Si cada uno se centrara en sí mismo, en ser mejor persona, el mundo sería sin duda mejor ;-). Gandhi decía que “hay que ser el cambio que queremos ver en el mundo” y que “si cada uno limpiara mejor su trozo de acera, en lugar de quejarse por lo mal que limpian los vecinos, la calle estaría mucho más limpia”. Al final, ése es nuestro gran reto en la vida, luchar cada día, en cada instante, para ser la mejor persona que podemos llegar a ser. Es una lucha constante, pero muy gratificante ;-).

P.S. Vivir la vida con entusiasmo, tiene que ver con ser positivo, reír, abrazar, comprender…

V.K. Vivir la vida con entusiasmo significa, para mí, vivir la vida con sentido. Para todos es muy importante encontrar qué sentido tiene la vida para nosotros. Cuando uno encuentra el sentido, el objetivo que tiene en esta vida, entonces ésta se convierte en una aventura fantástica, brutal.

P.S. ¿Cuáles son los secretos según tu experiencia?

V.K. Para mí, creo que es buscar un norte. El mío ha sido y es mi Dios que da sentido a mi vida y leer el Evangelio, me ha ayudado a entender que el objetivo en la vida es elegir en cada instante la mejor actitud posible, con las circunstancias que tenemos. No podemos cambiar las circunstancias, no las controlamos, pero sí podemos elegir siempre, siempre, nuestra actitud; ésa es nuestra gran libertad como personas, y al mismo tiempo, nuestra gran responsabilidad.

P.S. Hablas muchas veces de la actitud como elemento multiplicador de la felicidad propia y ajena. ¿Conseguir ser feliz y hacer felices a los demás sería nuestro paradigma o al menos nuestro viaje a Ítaca personal?

V.K. Elegir la actitud sólo depende de nosotros, no hay excusas, y eligiendo la mejor, en cada instante, vamos haciendo de nuestra vida una obra de arte. Para elegir la mejor actitud en cada momento hay que hacerse estas dos preguntas: ¿cómo puedo ser una persona mejor? Y ¿cómo puedo ayudar a los demás? Hay una frase de la Madre Teresa de Calcuta que a mi me ayuda mucho a trasladar estas buenas intenciones a la práctica: “que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz”. Me parece brutal. Si uno intenta aplicarla .

 

“Pues eso, cada vez que hablo con Victor Küppers, me siento un poco mejor y más feliz…”