El compromiso por la infancia

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La Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas de 1989, reconoce los derechos de todos los niños y niñas y, a la vez, determina las obligaciones de los Estados para garantizar que estos se cumplan.

En el actual contexto social, económico y sobre todo político de España queremos que los niños y las niñas ocupen un lugar privilegiado en la agenda política. Asistimos diariamente a un sinfín de noticias sobre los pactos políticos y nos preguntamos cuántos de ellos priorizan la infancia; cuántos de ellos buscan dar respuesta a la infancia invisible.

La crisis de los últimos años en España ha tenido una víctima clara: la infancia. Niños y niñas son los que más han padecido las consecuencias y también los más invisibles ante los poderes públicos. Su situación se ha deteriorado alarmantemente en los últimos años. 1 de cada 3 está en riesgo de pobreza y exclusión social (alrededor de 3 millones de niños y niñas en toda España), con una creciente desigualdad dentro del territorio. Además, están lejos de vivir en entornos de buen trato que les garanticen sentirse protegidos contra la violencia y el maltrato.

Es necesario revertir esta situación con urgencia, no solo por justicia y por cumplimiento del marco legal, sino para garantizar un futuro mucho más próspero a la sociedad española. En Educo trabajamos para que la infancia sea protagonista del nuevo gobierno, de los próximos 4 años de legislatura y de los próximos 15 años de agenda de desarrollo nacional e internacional.

Pero para garantizar los derechos de la infancia, es necesario poner en marcha medidas generales, planes específicos, asignar presupuestos, dar seguimiento y evaluación, en definitiva, una clara voluntad política a favor de la infancia. Hay que invertir en infancia, considerar a niños, niñas y adolescentes ciudadanos activos, sujetos de derecho y presente de nuestra sociedad. Apostemos por escucharles, darles voz. y hacerlos participar en la toma de decisiones que les afectan.

Hoy más que nunca pedimos, junto con otras organizaciones de infancia, un Pacto de Estado por la Infancia que garantice una inversión en infancia permanente, ajustada a la realidad y a los valores europeos. Pero también pedimos la aplicación de otras políticas sociales urgentes que ayuden a las familias (más de 770.000 hogares en España no tienen ningún tipo de ingresos), que favorezcan el empleo digno y en condiciones, que amplíe las prestaciones en materia de educación que permitan que todos los niños y niñas accedan al comedor escolar, a los libros de texto y a todo lo necesario para su máximo desarrollo educativo.

Los niños y niñas que viven en España se merecen un país seguro, donde puedan expresarse como ciudadanos y ciudadanas, donde no tengan miedo de estar en la calle o jugar en los parques. La infancia es, como sociedad, nuestro bien más preciado, y todos somos responsables de su protección y de su bienestar.

Para más información sobre Educo y sobre nuestro trabajo puedes entrar en www.educo.org y seguirnos en Facebook y Twitter (@Educo_ONG y @EducoActua) .

El dinero sí da la felicidad

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Estamos acostumbrados a escuchar lo contrario. Woody Allen tomó posición con su habitual sorna: “El dinero no da la felicidad, pero da algo que se le parece mucho”. Fuera de bromas, lo que quiero decir es que lo que te hace más feliz de tener dinero es darlo, no atesorarlo.

La ciencia muestra el efecto benéfico que tiene donar para la gente. Los neurocientíficos han hallado que el acto de donar activa los centros de placer en forma parecida a como lo hace cuando comemos chocolate o tenemos sexo.

No obstante, creo que la gente debe donar por motivos más elevados que sentir un cierto bienestar. Por eso, quienes nos dedicamos a la captación de fondos (o fundraising, como se denomina en inglés) apelamos a razones morales. No debemos reducir el acto altruista a una simple forma de sentirnos bien, reforzando con ello un estilo de vida hedonista de mirada estrecha muy extendido en nuestra sociedad.

La solidaridad es, además de fuente de bienestar, la argamasa que cohesiona la sociedad. Ya los antiguos griegos, los primeros que empezaron a pensar sobre la vida social, acuñaron el término filantropía, literalmente “amor a la humanidad”, para explicar la inclinación a dar. Desde entonces, el pensamiento ético ha alabado la bondad de dar. Cada escuela lo justifica de una manera. Para los utilitarios, procura felicidad. Para los kantianos, es un imperativo. Para otros es una virtud.

Cualquiera que sea la teoría moral, dar es bueno. Hasta el punto de que lo contrario, no dar, puede considerarse censurable. El filósofo Peter Singer planteó esta situación: adviertes que un niño ha caído a un estanque poco profundo. Si te metes en él para rescatarle arruinarás tu elegante ropa. ¿Debes salvar al niño? La mayoría dirá que sí. El precio de limpiar tu ropa parece algo pequeño en relación al valor de una vida. ¿La respuesta seguirá siendo la misma si hay más personas alrededor que han visto lo que sucede? Sí, cualquier persona solidaria se sentirá en la obligación de actuar incluso cuando otros podrían hacerlo en su lugar. Por último, planteó qué se debe hacer cuando sabes que ese niño en peligro está lejos de ti, en otro país, cuando podrías salvarle con un pequeño coste (por ejemplo, menos de lo que te costaría llevar el traje o vestido a la lavandería). ¿Debes hacer algo? Singer dice que sí. Yo creo, como él, que podemos apoyar a ONG eficaces con aportaciones dentro de nuestras posibilidades económicas que se traducirán en beneficios vitales para otras personas o en otros bienes (proteger a animales o preservar el patrimonio artístico, por ejemplo).

Excepto quienes están agobiados por la cobertura de sus necesidades básicas, toda persona puede aportar algo de su dinero excedente. Sobre todo, puede elegir donarlo en lugar de gastarlo en algo que realmente no necesita. Lo mismo podríamos decir del tiempo. Por más que sea hoy día un bien escaso, siempre nos puede sobrar algo para dedicarlo al voluntariado. No hay más que ver el tiempo medio que un español dedica a ver la televisión cada semana (casi 16 horas) con el que destina a la participación asociativa (9 minutos).

Está claro que dar es bueno para ti tanto como lo es para quienes se benefician de tu donación. No lo dudes. El único interrogante que debes plantearte es a quién dar.

 

Artículo escrito por Agustín Pérez, director de Ágora Social – www.agorasocial.com

Escuchando al Padre Ángel

 

“Cada vez somos capaces de ser más solidarios”, con este mensaje tan esperanzador comenzaba el Padre Ángel la decimoctava conferencia de Ideas Imprescindibles. Un encuentro emocionante que tuvo lugar el pasado jueves 10 de diciembre en la Fundación Diario Madrid y al que asistieron 220 personas.

Escuchando al Padre Ángel te das cuenta de lo que realmente importa. Te das cuenta de la suerte que tenemos de tener un hogar, dormir cada noche en una cama y comer tres veces al día un plato caliente. Pero sobre todo te das cuenta de lo importante que es la solidaridad. Esta sociedad necesita más cariño y comprensión que dinero.

Escuchando al Padre Ángel abres los oídos, los ojos y el corazón. Abres los oídos con atención para escuchar las situaciones difíciles que vive mucha gente aquí, en tu país, en tu ciudad, a escasos minutos de tu puerta. Abres los ojos para ver lo que realmente importa y ampliar la vista más allá de tu smartphone de última generación. Y abres el corazón a sentimientos como la solidaridad, la empatía y la generosidad.

Con las reflexiones del Padre Ángel pudimos conocer las desesperadas situaciones a las que se enfrenta a diario su fundación Mensajeros de la paz. Desde hace más de 50 años, esta organización no gubernamental se esfuerza con tesón por crear “hogares funcionales para acoger a niños y jóvenes privados de ambiente familiar o en situación de abandono, proporcionándoles el medio más parecido al de una familia, en el que desarrollan su vida y formación integral de un modo eficaz, garantizando su presencia en la sociedad sin discriminación y sin marginación”.

Si bien atravesamos una grave crisis, el Padre Ángel nos ofreció una visión optimista y motivadora. Una persona incansable en su búsqueda de un mundo mejor y que con su discurso inspirador contagia esa energía solidaria. “La sociedad está hambrienta de hacer cosas”, aseguraba el Padre Ángel. Y es que un mundo mejor es posible. Está en nuestras manos.

A continuación os dejamos el video con la conferencia completa:

Tu dolor quiere ayudarte

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Cuando el dolor duele, duele. Si nos dañamos un tobillo, buscamos cura, no concebimos caminar cojeando sin haber hecho nada al respecto. En cambio, cuando el dolor es emocional, lo normalizamos, nos consolamos diciéndonos cosas tipo “así es la vida”, pues sí, la vida conlleva momentos de dolor, por supuesto, pero no hacer nada al respecto, es condenarnos a nosotros mismos a llevar una vida en la que de vida, tiene poco.

Pues bien, ¿Qué podemos hacer?

Primero: tiene que doler y mucho. Si no duele más de lo que estamos acostumbrados a aguantar, no buscamos una salida, una solución.

Segundo: no reprocharnos nuestro dolor… aprendimos matemáticas e historia pero no nos enseñaron a conocernos a nosotros mismos, a saber cómo funciona esto de ser humano.

Tercero: darle un sentido a nuestro dolor. Porque lo tiene. Todo tiene un sentido, esto del “azar cósmico” nos deja demasiado desamparados ante la vida, yo abogo por la auto-responsabilidad, por tener poder y por tanto, elección. Pues bien, tu dolor te está hablando, te está pidiendo algo que necesitas desesperadamente, si no, no estaría.

Descubrir qué es lo que quiere no es complicado, lo sabes pero como no te han enseñado cómo, resulta así de primeras, inconcebible. Pregúntale a tu dolor qué es lo que tiene de bueno y te aseguro que tras hacer repetidamente esta pregunta te darás cuenta de que lo que te está pidiendo es justo aquello que necesitas. Y la gracia está, en que justo aquello que necesitas es lo contrario a lo que consigues con tu dolor.

¿Somos tan absurdos como para utilizar una emoción, una forma de hacer, un pensamiento, una forma de ser que nos hace daño porque queremos conseguir algo que es bueno para nosotros? Sí, porque en su día nos sirvió, cuando éramos demasiado jóvenes para encontrar otra opción y aquella que encontramos, nos mantenía a salvo.

Nos guste o no, no somos tan complicados, nos auto instalan y nos auto instalamos programas que responden a “esto funciona”, “esto no funciona” y aquello que en su día funcionó y hoy ya no lo hace, lo seguimos utilizando, con la convicción de que una vez más haga.

Cuando el dolor duele, toca mirarlo para ver qué es lo que quiere y encontrar nuevas formas de acción, de pensamiento y de emoción, para darle aquello que te está pidiendo. Compensa, porque lo que duele, duele.

 

www.irenemolina.es

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Organizaciones emocionalmente ecológicas

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Gran parte de nuestra vida adulta transcurre trabajando en distintos tipos de organizaciones ¿De qué nivel de salud gozan? ¿Promueven el desarrollo humano y profesional o son tóxicas y generan enfermedad? ¿Qué requisitos deberían reunir para que el tiempo que invertimos en ellas genere riqueza y bienestar además de beneficios?

Para conseguir una vida profesional equilibrada es clave que nuestros objetivos individuales estén alineados con los objetivos de la empresa u organización de la que formamos parte, de tal forma que los valores compartidos den sentido a este tiempo y esfuerzo. Cuando alguien consigue entrelazar sus objetivos personales con los objetivos de la organización desde la que los desarrolla, la motivación y el afán de mejora surgen de uno mismo.

La Ecología Emocional tiene mucho que aportar para la mejora de las organizaciones, partiendo eso sí de que la organización sólo mejora cuando mejoran las personas y que la calidad emocional de todas ellas hará que el “ecosistema organización” sea un espacio donde se pueda crecer, dar y encontrar sentido además de conseguir el cumplimiento de la misión y objetivos que ésta se propone.

Toda organización es un ecosistema vivo y en constante movimiento y cambio que tiene la capacidad de generar su propio equilibrio y sostenibilidad. La calidad emocional va a ser el resultado de la capacidad de todos y cada uno de los profesionales que componen una organización para gestionar su mundo emocional.

La ecología emocional aplicada a las organizaciones da una respuesta nueva, creativa y aplicable al reto de la calidad emocional. El éxito del cambio y la mejora en las organizaciones no depende de lo que hacemos o como lo hacemos sino de nuestra actitud interior, del lugar interior desde el que tratamos de operar el cambio.

En el análisis del ecosistema laboral, la ecología emocional propone aplicar criterios ecológicos de sostenibilidad. Su calidad y equilibrio depende de la armonización de:

  1. Espacios: físicos y territorios intangibles: margen de decisión y maniobra, espacios de seguridad y de incertidumbre; la existencia de espacios protegidos de respeto y confianza; la gestión del estatus y del poder; los espacios de crecimiento individual y de equipo.
  2. Energías: fuente emocional donde las personas se conectan para actuar. Puede ser sostenible: ilusión, creatividad, curiosidad, realización, afecto, pertenencia y sentido, o bien insostenible: obligación, resignación, coacción.
  3. Vínculos que se establecen entre las personas que comparten el territorio-organización: trabajadores, jefes, clientes, proveedores, alumnos, profesores, médicos, enfermeras, enfermos, familiares, etc.
  4. Clima emocional: consecuencia de todo lo anterior que hace que este tiempo de vida invertido sea enriquecedor y promueva lo mejor de nosotros o bien sea fuente de malestar, enfermedad y desequilibrio.

Las empresas y organizaciones emocionalmente ecológicas se preguntan ¿qué necesitan las personas para que la organización progrese? Apuestan por un entorno de trabajo que facilite el crecimiento de las personas que lo integran.

Estas empresas son el futuro porque solo los mejores profesionales querrán desarrollar su misión desde ellas. En ellas y con ellas es posible la integración y la interconexión de las diferentes facetas del ser en lugar de compartimentar, dividir o escindir.

 

www.centroabierto.net

Tiempos, cuidados y trabajos para un planeta en crisis

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Nadie pondría en duda que estamos en crisis, pero las maneras de nombrarla y afrontarla no pueden ser más diversas. Desde muchos feminismos y estudios de género, se ha pasado de cuestionar la desigualdad de poder entre mujeres y hombres a poner en evidencia un modelo no sólo de organización social sino de desarrollo. Y son numerosas las reflexiones y saberes generados al respecto. Hoy, somos muchas las personas y movimientos que queremos pintar de violeta (y de verde) las propuestas de alternativas al desarrollo. 

 

Algunos pasos del recorrido

Hace ya muchos años que las organizaciones de desarrollo empezamos a ver imprescindible analizar la situación y posición de mujeres y hombres en nuestros distintos contextos de acción para garantizar que el nuestro era, de verdad, un trabajo por la justicia. Comenzamos por reconocer la existencia de unas relaciones desiguales de poder entre los sexos y una vulneración de los derechos de las mujeres en todo el mundo, comprobando como el mundo educativo, entre otros, tampoco se libraba de ello. También aprendimos que la visión predominante del mundo era la masculina (lo que llamamos androcentrismo), y que esto se hacía especialmente evidente en los ámbitos de poder, allí donde siempre se dice que se toman las decisiones.

Al indagar en el mundo de las mujeres, que ante esa mirada parecía estar escondido, aprendimos a valorar lo que las mujeres, desde su diversidad, hacían de manera mayoritaria y que, en gran parte aunque no sólo, tenía que ver con el cuidado de la vida, dentro y fuera del ámbito doméstico. Visto su valor, decidimos poner la lupa sobre ello y así empezamos a recuperar historias de mujeres, aportes, escritos, pensamientos, experiencias y formas de relación. Y es que parte del problema de vivir en un mundo donde la mirada del hombre se considera la universal es acostumbrarse a que la autoridad, el saber, siempre parece estar fuera de nosotras, de las mujeres y, por tanto, las opiniones de los demás por delante. Poner en valor a estas mujeres era poner en valor la experiencia femenina, la de todas.

La reflexión se completaba con la constatación de que, así como el ámbito del trabajo productivo y el de la vida pública era un espacio donde las mujeres iban poco a poco teniendo más presencia, no sucedía lo mismo, al menos no en la misma proporción, con el papel de los hombres en lo doméstico, en lo que podemos llamar mundo reproductivo. Y si ese espacio lo considerábamos importante, si ahí nos jugábamos la creación y sostenibilidad de la vida, el que los hombres no estuvieran al nivel de lo que su responsabilidad exigía no era sólo injusto (la primera consecuencia era la doble y triple jornada para las mujeres), sino un indicador de que algo profundo estaba fallando como sociedad. Con la sobrevaloración de lo productivo, el cuidado y la sostenibilidad de la vida parecía quedar relegado y precarizado, a veces directamente abandonado. ¿Sucedía esto por ser gratuito? ¿Por feminizado? No tardaríamos en entenderlo con mucha más claridad.

 

Las claves ecofeministas

Olisqueando por un sitio y por otro, especialmente por el pensamiento y la práctica feminista (la que le da el mencionado color violeta a esta reflexión), descubrimos el Ecofeminismo. Esta corriente de pensamiento, que enlaza las inquietudes ecologistas y feministas, desmenuza los vínculos existentes entre la explotación de las mujeres y la del mundo natural y, desde ahí, ofrece nuevas e interesantes reflexiones. Los grandes aprendizajes, que empezaron a pintar también de verde las visiones de las distintas organizaciones, fueron fundamentalmente los que siguen.

El primero fue algo que no era tan nuevo: lo que denominamos cuidados (lo más básico que las personas necesitamos para vivir una “vida vivible”*, es decir, alimentarnos, sanarnos cuando hace falta, dar y recibir afecto, atender a personas enfermas, cuidar de bebés, de un amigo, de una abuela, etc.) son los garantes de la reproducción de la vida humana.

El segundo fue colocar el desequilibrio de los ecosistemas, la situación límite que está viviendo el planeta en el centro de la reflexión. Estableciendo un paralelismo con el patriarcado como sistema opresor para las mujeres y viendo como ambas situaciones eran insostenibles ambiental y socialmente. Pensar en términos de planeta y no sólo de personas y sociedades se hizo desde entonces imprescindible.

El tercero, derivado de los anteriores, fue la necesidad de cuestionar un modelo de desarrollo al completo. Si el mercado y el trabajo productivo tenía (tiene) un valor desproporcionado en la vida de la gente, en nuestras vidas (en torno a él se organizan con frecuencia nuestros tiempos, a él le dedicamos gran parte de nuestras mejores energías…) el trabajo reproductivo que, sabemos bien, aun está protagonizado por mujeres, quedaba reducido en tiempos y, por tanto, valor. Además, esa misma lógica hace invisibles los costes ecológicos que produce al considerar la naturaleza como un gran almacén de recursos al servicio de las personas (lo que se denomina Antropocentrismo o la visión del ser humano como medida y centro de todas las cosas, incluido el medio natural).

La pregunta más sugerente que empezó a repetirse desde entonces fue: ¿Qué pasaría si le diéramos la vuelta a la tortilla, es decir, si la sostenibilidad de la vida (humana y de la naturaleza) se situara en el centro de nuestros intereses como sociedad? ¿Si el mercado estuviese a nuestro servicio y no al revés? ¿Cambiaría así nuestro modelo de sociedad?

Según la crisis ha ido tomando forma, una crisis que podríamos denominar civilizatoria (porque lo toca todo) el cuestionamiento del modelo de desarrollo ha visto renovado su sentido hasta el punto de convertirse en una reflexión que parece caer por su propio peso. El sistema no se sostiene, el planeta manifiesta sus límites… La sociedad reclama con fuerza cambios y, este último año la ocupación de la calle y la difusión de propuestas desde las redes sociales, en el movimiento asociativo, en los centros educativos, en las familias y grupos de amistades, no es más que una muestra de ello. Una forma de vida que gira alrededor del trabajo productivo y el consumo, ya no es la única ni la más valiosa para gran parte de la sociedad.

 

La definición de una campaña

Así, cuando todo esto se empezaba a vislumbrar, en InteRed desarrollamos nuestras ideas, preocupaciones y propuestas en una campaña de Educación para el Desarrollo: “Actúa con cuidados” (www.actuaconcuidados.org).

Para llegar a ella partimos de ese análisis de la realidad que ya hemos planteado en este artículo: un modelo de desarrollo donde el mercado ocupa el lugar central y, para que eso sea posible, el ámbito del desarrollo humano (donde se genera y cuida la vida humana) y el ámbito de la naturaleza (donde se reproduce y sostiene la vida natural) están a su servicio desde la gratuidad y la invisibilidad, es injusto e insostenible. El objetivo de InteRed es visibilizar y reconocer el trabajo de los cuidados como imprescindible para el sostenimiento de la vida y las sociedades, resaltar el desigual impacto que tiene la organización social de los cuidados y la corresponsabilidad del Estado, empresas, hombres, jóvenes y niños.

Con la intención de llevar este análisis al mundo educativo, esto es, acercarlo, profundizar en él y promover el cuestionamiento y  la movilización entre el alumnado, la campaña de InteRed plantea dos contenidos fundamentales:

  1. La corresponsabilidad ante los cuidados, entendida como necesariamente compartida y asumiendo que a toda la sociedad le corresponde hacerse cargo de ella (hombres y mujeres, empresas, Estado…)
  2. La responsabilidad ante el desastre medioambiental impulsando la propuesta del ‘decrecimiento’, es decir, ante el mito del crecimiento ilimitado aprender a vivir con menos, reduciendo el consumo, el uso de energías no renovables, los tiempos productivos, la velocidad de la vida, las distancias que recorremos etc.

Todo ello planteado desde el impulso de la participación y el empoderamiento de la sociedad, para potenciar la asunción y exigencia de responsabilidades. Por esta razón, las acciones de movilización tienen mucho protagonismo dentro de las actividades propuestas. En palabras de Irene Comins “educar en el valor del cuidado como valor de ciudadanía implica una educación en el sentimiento de responsabilidad por lo que ocurre a nuestro alrededor”.

InteRed es una ONG de desarrollo creada en 1992 y promovida por la institución Teresiana. Realiza más de 80 acciones al año trabajando por el derecho universal a la educación, con un enfoque de género y derechos humanos.

Nuestro trabajo es posible gracias a la colaboración solidaria de socios y socias que voluntariamente se comprometen con una aportación económica. Tú también puedes colaborar. Infórmate en nuestra página web.

¡Gracias por cooperar!

www.intered.org

 

 

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La Revolución del dinero

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La idea de una “revolución” suele ir asociada a un cambio violento y radical en las instituciones. Sin embargo, quizás la próxima revolución no necesite la violencia para ponerse en marcha y la tengamos muy a mano, exactamente al alcance del bolsillo. ¿Te has preguntado alguna vez por qué compras los productos que compras? ¿Y por qué compras siempre en los mismos establecimientos? El impacto que tiene el uso que hacemos del dinero nos convierte en seres muy poderosos y lo más paradójico es que la mayoría no somos conscientes. ¿Qué ocurriría, por ejemplo, si sólo comprásemos productos de empresas socialmente responsables? ¿Qué efectos tendría sobre el sistema económico si dejáramos de trabajar con bancos que han sido denunciados por malas prácticas? ¿O si no comprásemos productos a empresas que experimentan con animales?

El poder que tenemos los consumidores sobre las empresas es mucho mayor de lo que pensamos. Si todos cambiásemos nuestros hábitos de consumo, ahorro e inversión, removeríamos los cimientos del actual modelo económico. Hacer un uso responsable del dinero puede convertirse en un acto revolucionario que ponga fin a este colapso de la economía especulativa al que hemos llamado “crisis”. Las pequeñas decisiones, como comprar un refresco o abrir una cuenta corriente, podrían cambiar el mundo. En un escenario así el papel de la llamada banca ética puede ser determinante.

Las entidades bancarias éticas solo conceden créditos a empresas o particulares que fomenten la economía real, promuevan beneficios medioambientales y generen servicios que prioricen el comercio justo y la ayuda social.

Las personas deben poner el dinero donde estén sus valores. Los problemas del mundo son en el fondo el reflejo de nuestros propios problemas y contradicciones. No podemos esperar a que los gobiernos los solucionen, debemos ser nosotros quienes asumamos esa responsabilidad. Y un uso responsable y consciente de nuestro dinero puede ser el primer paso de una nueva revolución, pacífica y silenciosa, que transforme nuestro sistema económico en un sistema más justo y sostenible. Para ello es imprescindible cambiar el miedo, la codicia y las ansias de poder (motivaciones habituales en nuestra relación con el dinero) por cooperación, respeto y sed de justicia.

Ideas Imprescindibles con Miriam Subirana

Miriam Subirana con Ideas Imprescindibles

Ideas Imprescindibles y Miriam-SubiranaIdeas Imprescindibles, de la mano de Ignacio Pi, Responsable Global de Mediapost Group, y Jesús Vázquez, Responsable de Comunicación, tuvimos el placer de compartir una agradable charla con Miriam Subirana, coach, artista, escritora y conferenciante internacional, a un día de su Conferencia¿Quién manda en tu vida?“.

Mañana, jueves 3 de Julio, a las 19:30h, en el Caixa Forum de Madrid, Miriam nos hablará de cómo gobernar la mente para vivir mejor, cómo el tiempo o las personas pueden gobernar nuestras vidas impidiéndonos lograr relaciones inspiradoras y de confianza y qué hábitos saludables podemos seguir para mantener una actitud positiva ante la vida.

Miriam combina las habilidades de la Indagación Apreciativa y el Coaching y del liderazgo con el uso del arte y las técnicas de la meditación creativa, diseñadas para despertar y ejecutar el potencial creativo de aquellos que participan en sus seminarios. Además, es autora de libros y colaboradora en El País Semanal, las Revistas Mente Sana, Psicología Positiva, DONNA, con artículos sobre temas de crecimiento personal.

Os recordamos que la entrada es gratuita. Rogamos confirmar asistencia escribiendo un email a info@mediapostgroup.es

Nos os lo perdáis. ¡Os esperamos!

Miriam Subirana con Mediapostgroup

Miriam Subirana será la próxima conferenciante de Ideas Imprescindibles

Miriam Subirana con Mediapostgroup

Miriam Subirana con el equipo de MediapostGroup en Barcelona.

¿Quién manda en tu vida?“, así se titula nuestra próxima Conferencia que tendrá lugar el jueves 3 de Julio, a las 19:30h, en el Caixa Forum de Madrid. Tendremos el placer de contar con Miriam Subirana, conferenciante internacional, coach, escritora y artista, que nos hablará de cómo el tiempo, las personas o los hábitos pueden gobernar nuestras vidas impidiéndonos lograr relaciones inspiradoras y de confianza.

Miriam combina las habilidades de la Indagación Apreciativa y el Coaching y del liderazgo con el uso del arte y las técnicas de la meditación creativa, diseñadas para despertar y ejecutar el potencial creativo de aquellos que participan en sus seminarios. Además, es autora de libros y colaboradora en El País Semanal, las Revistas Mente Sana, Psicología Positiva, DONNA, con artículos sobre temas de crecimiento personal.

Os recordamos que la entrada es gratuita. Rogamos confirmar asistencia escribiendo un email a info@mediapostgroup.es

Nos os lo perdáis. ¡Os esperamos!
 
 

 
Conferencia Miriam Subirana