Aquí tienes todas las respuestas

¿Quizá todo lo que he olvidado sea lo que más me beneficia ahora en mi vida? ¿Quizá muchas de las cosas que aprendí en el pasado ya no me funcionan en el presente? y ¿quizá mucho de lo que hoy en día “creo” no me acompaña para hacerme feliz sino para protegerme?

¿A lo mejor si recorriéramos nuestra vida hasta un momento en el que nos sintamos plena y absolutamente felices llegaríamos a la infancia? ¿Era ese el momento de nuestra vida en el que menos recursos teníamos y más vulnerables parecíamos? ¿Los niños que algún día fuimos no salían siempre adelante, se peleaban, lloraban, se equivocaban casi cada día, discutían a gritos, magullaban sus rodillas, se hacían heridas, se enfrentaban en cada momento a la mayor de las incertidumbres, casi no sabían caminar, se les caían los dientes, se les quedaba pequeña la ropa, no sabían atarse sus cordones, les daban de comer, actuaban, luchaban por lo que querían, costase lo que costase y prácticamente todos los días se enfrentaban a una nueva experiencia por primera vez? ¿Acaso no eran felices? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

¿Es posible que fuéramos inmensamente felices sin saberlo?, ¿sin preguntarnos cómo o por qué?; ¿quizá simplemente éramos, lo que quiera que fuéramos y algo en el camino de nuestro desarrollo fuimos olvidando hasta el momento actual? ¿Puede que no hiciera falta hacer nada, simplemente dejarse llevar, fluir, disfrutar, sonreír y aprender de cada situación a la que nos enfrentábamos? ¿Y si nos diésemos cuenta de que nacimos libres de miedos y poco a poco se los fuimos comprando de los demás? ¿de nuestros padres?, ¿de nuestro entorno familiar?, ¿de nuestra sociedad?, ¿nos creamos los nuestros propios quizá?

¿Será que el miedo es necesario para protegernos? ¿Pero de qué? ¿De quién? ¿Alguna vez has mirado de frente a tu miedo y le has preguntado: “¿qué estás protegiendo, miedo?”? ¿Y si pruebas?, ¿puede que te sorprendiera la respuesta? ¿Y si muchos de estos miedos ya no protegen nada, solo nos limitan? ¿Y si otros de estos miedos llevan tanto tiempo con nosotros que se han hecho grandes muros de protección que en algunos casos aprietan tanto lo que protegen que finalmente lo asfixian, lo estrangulan? ¿Puede que los miedos protejan lo que amamos y a veces demasiado; tanto que lo perdemos, por el miedo a perderlo? ¿Podría ser que el temor fuera lo contrario al amor y que temer fuera lo contrario a amar? ¿Y si todo lo que se aleje de la capacidad de “dejar ser” no fuera amor, sino alguna forma de apego?

¿Y si te dijera que la palabra Amor viene de amort, y que significa hacia la muerte o hasta la muerte? ¿Y si realmente eso fuera amar, sin medida, sin tiempo, sin cuerpo? ¿Y si el amor en su máxima intensidad se transformara en la Paz, en la paz con nosotros mismos, paz con las personas que elegimos a nuestro lado, la paz con el mundo; la Paz?

¿Quizá nos hacemos demasiadas preguntas? ¿Pasaremos demasiado tiempo en el mundo de la mente y poco en el de los sentidos? ¿ Y si en el pasado, presente y futuro, solo hay uno de ellos que es tangible, posible y vivible? ¿Existe tristeza en el atardecer, en la gota de lluvia sobre la frente, en el horizonte del mar, en el olor a hierba mojada, en la caricia que eriza la piel, en el fa sostenido de un piano de cola, en lo salado en la punta de la lengua o en la textura de la arena bajo la planta de nuestros pies?

¿Has estado triste? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que eso es tristeza? ¿Necesitas quizá saber cómo te sientes cuando estás alegre? ¿Y si necesitamos de la tristeza para medir nuestra alegría? ¿Por qué creemos que estar triste es algo malo? ¿Por qué tratamos de salir rápidamente de nuestra tristeza sin aprender nada? ¿Y si te dijera que es la emoción de la que más se aprende? ¿Y si fuera necesaria? ¿Crees en el equilibrio?

¿Y si comenzamos de nuevo? ¿Y si nos dejamos de creer el cuento que nos contamos o el que nos contaron? ¿Y si dejamos de ser infelices, guapos, feos, tristes, inútiles, pobres o desgraciados? ¿y si simplemente somos y dejamos los juicios para otros? ¿Te has preguntado alguna vez para que estás aquí? ¿Y si tuvieras otra oportunidad que harías? ¿Y si pudieras hacer algo hoy que harías? ¿Y por qué no lo haces?

¿Eres feliz?

La vida es una pregunta; elige bien tus respuestas.

 

Carlos García-Almonacid Gutiérrez • Coach, formador y speaker

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