Tu dolor quiere ayudarte

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Cuando el dolor duele, duele. Si nos dañamos un tobillo, buscamos cura, no concebimos caminar cojeando sin haber hecho nada al respecto. En cambio, cuando el dolor es emocional, lo normalizamos, nos consolamos diciéndonos cosas tipo “así es la vida”, pues sí, la vida conlleva momentos de dolor, por supuesto, pero no hacer nada al respecto, es condenarnos a nosotros mismos a llevar una vida en la que de vida, tiene poco.

Pues bien, ¿Qué podemos hacer?

Primero: tiene que doler y mucho. Si no duele más de lo que estamos acostumbrados a aguantar, no buscamos una salida, una solución.

Segundo: no reprocharnos nuestro dolor… aprendimos matemáticas e historia pero no nos enseñaron a conocernos a nosotros mismos, a saber cómo funciona esto de ser humano.

Tercero: darle un sentido a nuestro dolor. Porque lo tiene. Todo tiene un sentido, esto del “azar cósmico” nos deja demasiado desamparados ante la vida, yo abogo por la auto-responsabilidad, por tener poder y por tanto, elección. Pues bien, tu dolor te está hablando, te está pidiendo algo que necesitas desesperadamente, si no, no estaría.

Descubrir qué es lo que quiere no es complicado, lo sabes pero como no te han enseñado cómo, resulta así de primeras, inconcebible. Pregúntale a tu dolor qué es lo que tiene de bueno y te aseguro que tras hacer repetidamente esta pregunta te darás cuenta de que lo que te está pidiendo es justo aquello que necesitas. Y la gracia está, en que justo aquello que necesitas es lo contrario a lo que consigues con tu dolor.

¿Somos tan absurdos como para utilizar una emoción, una forma de hacer, un pensamiento, una forma de ser que nos hace daño porque queremos conseguir algo que es bueno para nosotros? Sí, porque en su día nos sirvió, cuando éramos demasiado jóvenes para encontrar otra opción y aquella que encontramos, nos mantenía a salvo.

Nos guste o no, no somos tan complicados, nos auto instalan y nos auto instalamos programas que responden a “esto funciona”, “esto no funciona” y aquello que en su día funcionó y hoy ya no lo hace, lo seguimos utilizando, con la convicción de que una vez más haga.

Cuando el dolor duele, toca mirarlo para ver qué es lo que quiere y encontrar nuevas formas de acción, de pensamiento y de emoción, para darle aquello que te está pidiendo. Compensa, porque lo que duele, duele.

 

www.irenemolina.es

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El Padre Ángel estrena el documental “La Fuerza de la Mariposa”

El pasado 20 de noviembre La 2 de RTVE estrenó el documental “La Fuerza de la Mariposa”, un homenaje a la vida de una de las personas más altruistas y bondadosas de nuestra reciente historia. El documental relata la biografía del Padre Ángel, desde sus inicios en Asturias hasta la llegada a Madrid.

El padre Ángel nos relata en primera persona y acompañado por personalidades públicas relevantes, el periplo recorrido a lo largo de su vida hasta completar la obra realizada con cientos de niños, por su fundación mensajeros de la paz, en ayuda de los más desfavorecidos.

El jueves 10 de diciembre a las 19:30h, Mediapost Group celebrará en el Salón de Actos del edificio de la Fundación Diario Madrid “Un mundo mejor es posible”, un encuentro muy especial en el que todos los asistentes podrán compartir con el Padre Ángel su opinión sobre la desigualdad en España y en el mundo.

El encuentro está enmarcado dentro de la iniciativa Ideas Imprescindibles, que amplía su formato habitual de conferencia y propone un formato más participativo y dinámico: varios entrevistadores – personas relacionadas con la economía consciente y la solidaridad – compartirán el escenario con el Padre Ángel.

 

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Organizaciones emocionalmente ecológicas

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Gran parte de nuestra vida adulta transcurre trabajando en distintos tipos de organizaciones ¿De qué nivel de salud gozan? ¿Promueven el desarrollo humano y profesional o son tóxicas y generan enfermedad? ¿Qué requisitos deberían reunir para que el tiempo que invertimos en ellas genere riqueza y bienestar además de beneficios?

Para conseguir una vida profesional equilibrada es clave que nuestros objetivos individuales estén alineados con los objetivos de la empresa u organización de la que formamos parte, de tal forma que los valores compartidos den sentido a este tiempo y esfuerzo. Cuando alguien consigue entrelazar sus objetivos personales con los objetivos de la organización desde la que los desarrolla, la motivación y el afán de mejora surgen de uno mismo.

La Ecología Emocional tiene mucho que aportar para la mejora de las organizaciones, partiendo eso sí de que la organización sólo mejora cuando mejoran las personas y que la calidad emocional de todas ellas hará que el “ecosistema organización” sea un espacio donde se pueda crecer, dar y encontrar sentido además de conseguir el cumplimiento de la misión y objetivos que ésta se propone.

Toda organización es un ecosistema vivo y en constante movimiento y cambio que tiene la capacidad de generar su propio equilibrio y sostenibilidad. La calidad emocional va a ser el resultado de la capacidad de todos y cada uno de los profesionales que componen una organización para gestionar su mundo emocional.

La ecología emocional aplicada a las organizaciones da una respuesta nueva, creativa y aplicable al reto de la calidad emocional. El éxito del cambio y la mejora en las organizaciones no depende de lo que hacemos o como lo hacemos sino de nuestra actitud interior, del lugar interior desde el que tratamos de operar el cambio.

En el análisis del ecosistema laboral, la ecología emocional propone aplicar criterios ecológicos de sostenibilidad. Su calidad y equilibrio depende de la armonización de:

  1. Espacios: físicos y territorios intangibles: margen de decisión y maniobra, espacios de seguridad y de incertidumbre; la existencia de espacios protegidos de respeto y confianza; la gestión del estatus y del poder; los espacios de crecimiento individual y de equipo.
  2. Energías: fuente emocional donde las personas se conectan para actuar. Puede ser sostenible: ilusión, creatividad, curiosidad, realización, afecto, pertenencia y sentido, o bien insostenible: obligación, resignación, coacción.
  3. Vínculos que se establecen entre las personas que comparten el territorio-organización: trabajadores, jefes, clientes, proveedores, alumnos, profesores, médicos, enfermeras, enfermos, familiares, etc.
  4. Clima emocional: consecuencia de todo lo anterior que hace que este tiempo de vida invertido sea enriquecedor y promueva lo mejor de nosotros o bien sea fuente de malestar, enfermedad y desequilibrio.

Las empresas y organizaciones emocionalmente ecológicas se preguntan ¿qué necesitan las personas para que la organización progrese? Apuestan por un entorno de trabajo que facilite el crecimiento de las personas que lo integran.

Estas empresas son el futuro porque solo los mejores profesionales querrán desarrollar su misión desde ellas. En ellas y con ellas es posible la integración y la interconexión de las diferentes facetas del ser en lugar de compartimentar, dividir o escindir.

 

www.centroabierto.net

¿Quieres poner en marcha un proyecto de innovación social?

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El objetivo de muchos emprendedores sociales que ya han consolidado su proyecto es que éste pueda expandirse: crecer y llegar a más gente, a más países y a más realidades… y afortunadamente, esto está pasando ya en nuestro país. No solo nuestros emprendedores sociales están creciendo en otros continentes, sino que tenemos la oportunidad de implementar y apoyar en España ideas innovadoras funcionando con éxito en otros países.

Tomemos por ejemplo al emprendedor social Thorkil Sonne, quien con su proyecto Specialisterne (en danés “los especialistas”) está transformando una discapacidad en una ventaja competitiva, integrando a personas con autismo en el mercado laboral.

Gracias a su hijo, Thorkil descubrió que las personas con trastornos del espectro autista tienen una capacidad asombrosa para los detalles. Esta pasión por la perfección hace que los autistas sean insuperables en tareas que requieren concentración durante largos períodos de tiempo, diligencia y tolerancia cero a los fallos. Sus dotes matemáticas, su capacidad de llevar a cabo tareas repetitivas y su excelente memoria a largo plazo les convierte en un valor incalculable para la empresa.

Specialisterne está presente en 12 países y sirve a clientes como Microsoft, SAP y CSC. La organización ha establecido un modelo de réplica para permitir que la solución se expanda a otros países, entre ellos España, y consiga su objetivo: un millón de puestos de trabajo y un cambio sistémico a la hora de crear empleo para personas con discapacidad.

Ahora las empresas españolas también pueden contratar especialistas, ser más eficientes y tener un mayor impacto social. ¿A qué esperas? Ponte en contacto con ellos.

También tenemos la iniciativa de James Whelton, un irlandés quien hace años se dio cuenta de que la habilidad de programar sería una virtud casi imprescindible a la hora de encontrar trabajo. Por ello creó CoderDojo, un movimiento mundial de clubes de programación gratuitos para niños y jóvenes, en el que programadores profesionales voluntarios guían a los chicos en sus primeros pasos en el mundo de la programación.

CoderDojo hace que el desarrollo y el aprendizaje de programar sea una experiencia divertida, social e innovadora. Ahora buscan a más personas, en cualquier rincón de España, que se animen a montar su CoderDojo: buscar un local, unos voluntarios, seguir las instrucciones… ¡y a montar tu propio club! Aquí tienes las instrucciones.

Ante la falta de soluciones por parte de los sistemas tradicionales de creación de empleo, es necesario más que nunca ser creativos e implementar ideas innovadoras. Y, ¿qué mejor para ello que comenzar por importar soluciones exitosas?

El resultado será una sociedad más abierta, enriquecida por las nuevas ideas, estrategias y colaboraciones. Será, sobre todo, una sociedad con nuevos modelos de empleo inclusivo en los que más personas tengan acceso al mercado laboral. En definitiva, una sociedad de changemakers, dotada de las herramientas necesarias para hacer frente a los cambios constantes y profundos a los que nos enfrentamos cada día.

¿A qué esperas? Coge una idea, y do it yourself!

 

www.spain.ashoka.org

 

Tiempos, cuidados y trabajos para un planeta en crisis

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Nadie pondría en duda que estamos en crisis, pero las maneras de nombrarla y afrontarla no pueden ser más diversas. Desde muchos feminismos y estudios de género, se ha pasado de cuestionar la desigualdad de poder entre mujeres y hombres a poner en evidencia un modelo no sólo de organización social sino de desarrollo. Y son numerosas las reflexiones y saberes generados al respecto. Hoy, somos muchas las personas y movimientos que queremos pintar de violeta (y de verde) las propuestas de alternativas al desarrollo. 

 

Algunos pasos del recorrido

Hace ya muchos años que las organizaciones de desarrollo empezamos a ver imprescindible analizar la situación y posición de mujeres y hombres en nuestros distintos contextos de acción para garantizar que el nuestro era, de verdad, un trabajo por la justicia. Comenzamos por reconocer la existencia de unas relaciones desiguales de poder entre los sexos y una vulneración de los derechos de las mujeres en todo el mundo, comprobando como el mundo educativo, entre otros, tampoco se libraba de ello. También aprendimos que la visión predominante del mundo era la masculina (lo que llamamos androcentrismo), y que esto se hacía especialmente evidente en los ámbitos de poder, allí donde siempre se dice que se toman las decisiones.

Al indagar en el mundo de las mujeres, que ante esa mirada parecía estar escondido, aprendimos a valorar lo que las mujeres, desde su diversidad, hacían de manera mayoritaria y que, en gran parte aunque no sólo, tenía que ver con el cuidado de la vida, dentro y fuera del ámbito doméstico. Visto su valor, decidimos poner la lupa sobre ello y así empezamos a recuperar historias de mujeres, aportes, escritos, pensamientos, experiencias y formas de relación. Y es que parte del problema de vivir en un mundo donde la mirada del hombre se considera la universal es acostumbrarse a que la autoridad, el saber, siempre parece estar fuera de nosotras, de las mujeres y, por tanto, las opiniones de los demás por delante. Poner en valor a estas mujeres era poner en valor la experiencia femenina, la de todas.

La reflexión se completaba con la constatación de que, así como el ámbito del trabajo productivo y el de la vida pública era un espacio donde las mujeres iban poco a poco teniendo más presencia, no sucedía lo mismo, al menos no en la misma proporción, con el papel de los hombres en lo doméstico, en lo que podemos llamar mundo reproductivo. Y si ese espacio lo considerábamos importante, si ahí nos jugábamos la creación y sostenibilidad de la vida, el que los hombres no estuvieran al nivel de lo que su responsabilidad exigía no era sólo injusto (la primera consecuencia era la doble y triple jornada para las mujeres), sino un indicador de que algo profundo estaba fallando como sociedad. Con la sobrevaloración de lo productivo, el cuidado y la sostenibilidad de la vida parecía quedar relegado y precarizado, a veces directamente abandonado. ¿Sucedía esto por ser gratuito? ¿Por feminizado? No tardaríamos en entenderlo con mucha más claridad.

 

Las claves ecofeministas

Olisqueando por un sitio y por otro, especialmente por el pensamiento y la práctica feminista (la que le da el mencionado color violeta a esta reflexión), descubrimos el Ecofeminismo. Esta corriente de pensamiento, que enlaza las inquietudes ecologistas y feministas, desmenuza los vínculos existentes entre la explotación de las mujeres y la del mundo natural y, desde ahí, ofrece nuevas e interesantes reflexiones. Los grandes aprendizajes, que empezaron a pintar también de verde las visiones de las distintas organizaciones, fueron fundamentalmente los que siguen.

El primero fue algo que no era tan nuevo: lo que denominamos cuidados (lo más básico que las personas necesitamos para vivir una “vida vivible”*, es decir, alimentarnos, sanarnos cuando hace falta, dar y recibir afecto, atender a personas enfermas, cuidar de bebés, de un amigo, de una abuela, etc.) son los garantes de la reproducción de la vida humana.

El segundo fue colocar el desequilibrio de los ecosistemas, la situación límite que está viviendo el planeta en el centro de la reflexión. Estableciendo un paralelismo con el patriarcado como sistema opresor para las mujeres y viendo como ambas situaciones eran insostenibles ambiental y socialmente. Pensar en términos de planeta y no sólo de personas y sociedades se hizo desde entonces imprescindible.

El tercero, derivado de los anteriores, fue la necesidad de cuestionar un modelo de desarrollo al completo. Si el mercado y el trabajo productivo tenía (tiene) un valor desproporcionado en la vida de la gente, en nuestras vidas (en torno a él se organizan con frecuencia nuestros tiempos, a él le dedicamos gran parte de nuestras mejores energías…) el trabajo reproductivo que, sabemos bien, aun está protagonizado por mujeres, quedaba reducido en tiempos y, por tanto, valor. Además, esa misma lógica hace invisibles los costes ecológicos que produce al considerar la naturaleza como un gran almacén de recursos al servicio de las personas (lo que se denomina Antropocentrismo o la visión del ser humano como medida y centro de todas las cosas, incluido el medio natural).

La pregunta más sugerente que empezó a repetirse desde entonces fue: ¿Qué pasaría si le diéramos la vuelta a la tortilla, es decir, si la sostenibilidad de la vida (humana y de la naturaleza) se situara en el centro de nuestros intereses como sociedad? ¿Si el mercado estuviese a nuestro servicio y no al revés? ¿Cambiaría así nuestro modelo de sociedad?

Según la crisis ha ido tomando forma, una crisis que podríamos denominar civilizatoria (porque lo toca todo) el cuestionamiento del modelo de desarrollo ha visto renovado su sentido hasta el punto de convertirse en una reflexión que parece caer por su propio peso. El sistema no se sostiene, el planeta manifiesta sus límites… La sociedad reclama con fuerza cambios y, este último año la ocupación de la calle y la difusión de propuestas desde las redes sociales, en el movimiento asociativo, en los centros educativos, en las familias y grupos de amistades, no es más que una muestra de ello. Una forma de vida que gira alrededor del trabajo productivo y el consumo, ya no es la única ni la más valiosa para gran parte de la sociedad.

 

La definición de una campaña

Así, cuando todo esto se empezaba a vislumbrar, en InteRed desarrollamos nuestras ideas, preocupaciones y propuestas en una campaña de Educación para el Desarrollo: “Actúa con cuidados” (www.actuaconcuidados.org).

Para llegar a ella partimos de ese análisis de la realidad que ya hemos planteado en este artículo: un modelo de desarrollo donde el mercado ocupa el lugar central y, para que eso sea posible, el ámbito del desarrollo humano (donde se genera y cuida la vida humana) y el ámbito de la naturaleza (donde se reproduce y sostiene la vida natural) están a su servicio desde la gratuidad y la invisibilidad, es injusto e insostenible. El objetivo de InteRed es visibilizar y reconocer el trabajo de los cuidados como imprescindible para el sostenimiento de la vida y las sociedades, resaltar el desigual impacto que tiene la organización social de los cuidados y la corresponsabilidad del Estado, empresas, hombres, jóvenes y niños.

Con la intención de llevar este análisis al mundo educativo, esto es, acercarlo, profundizar en él y promover el cuestionamiento y  la movilización entre el alumnado, la campaña de InteRed plantea dos contenidos fundamentales:

  1. La corresponsabilidad ante los cuidados, entendida como necesariamente compartida y asumiendo que a toda la sociedad le corresponde hacerse cargo de ella (hombres y mujeres, empresas, Estado…)
  2. La responsabilidad ante el desastre medioambiental impulsando la propuesta del ‘decrecimiento’, es decir, ante el mito del crecimiento ilimitado aprender a vivir con menos, reduciendo el consumo, el uso de energías no renovables, los tiempos productivos, la velocidad de la vida, las distancias que recorremos etc.

Todo ello planteado desde el impulso de la participación y el empoderamiento de la sociedad, para potenciar la asunción y exigencia de responsabilidades. Por esta razón, las acciones de movilización tienen mucho protagonismo dentro de las actividades propuestas. En palabras de Irene Comins “educar en el valor del cuidado como valor de ciudadanía implica una educación en el sentimiento de responsabilidad por lo que ocurre a nuestro alrededor”.

InteRed es una ONG de desarrollo creada en 1992 y promovida por la institución Teresiana. Realiza más de 80 acciones al año trabajando por el derecho universal a la educación, con un enfoque de género y derechos humanos.

Nuestro trabajo es posible gracias a la colaboración solidaria de socios y socias que voluntariamente se comprometen con una aportación económica. Tú también puedes colaborar. Infórmate en nuestra página web.

¡Gracias por cooperar!

www.intered.org